24 horas Roller Tour (Calafat)

 

Las 24 horas Roller Tour es un evento excepcional en España y casi del mundo por las pocas pruebas que existen similares. La más conocida de ámbito internacional en Europa son las 24 horas de Le Mans.

Con la posibilidad de participar por equipos, parejas o individual y en las pruebas de 6, 12 o 24 horas las alternativas para disfrutar del evento son numerosas según la preferencias y capacidades de cada uno. El error más habitual de quienes no conocen este tipo de eventos es pensar que no puedes parar ni descansar. Las clasificaciones se establecen por el número total de vueltas que se dan al circuito en la categoría que te hayas inscrito, con independencia de las paradas, descansos o turnos en el caso de categorías no individuales y según la estrategia con la que vayas a participar o las incidencias que se den.  

Además del reto personal o grupal se dan cita deportistas de nivel en un ambiente que combina la convivencia con la competición. Si asistes para competir contigo mismo o con tu equipo para ver de lo que sois capaces, también disfrutarás del espectáculo que ofrecen los grandes deportistas que asisten con objetivos de victoria.

Aunque el circuito puede parecer sencillo por su perfil, su ubicación y proximidad al mar provoca que en la mayoría de las ediciones los vientos sean muy fuertes y con cambios de dirección según la franja horaria. No es extraño tampoco un poco de lluvia al anochecer. 

Tras una participación por equipos en la edición del 2012 como primera experiencia, en la del 2014 quise experimentar la categoría individual. Sin ningún objetivo claro ni preparación la propuesta personal era probar, pero entrada la noche resultó que me encontraba en el segundo puesto con unas cuantas vueltas de ventaja respecto al tercero. La carrera se convirtió en una continua y apasionante estrategia de vigilancia y tácticas para conservar la posición y la ventaja incluso cuando alguno descansaba.

En la edición del 2015 tuve que abandonar a pesar de que el objetivo de mejorar el resultado era alcanzable gracias a la experiencia y el plan de entrenamiento ejecutado. Una caída la semana antes de la competición me hizo llegar con dolor en el abductor derecho que fue incrementándose con las horas de patinaje. En unas semanas tocaba viajar a Etiopía para intentar los 1.000 kilómetros y no convenía arriesgar un reto para el que había dedicado un año: Patinar en Etiopía 1000k.