Patinaje en invierno, cómo protegerse del frío


La llegada del invierno puede provocar pereza para la práctica del deporte al aire libre. Sin embargo, es la época en la que más conveniente resulta por las menores horas de sol y sus beneficios para el sistema inmunitario. (Ver: Deporte, aire libre y sistema inmunológico)

Para evitar la pereza basta con recordar todos los beneficios del patinaje como deporte o actividad física, lo divertido que es, y ser conscientes de que te hará entrar en calor muy pronto con unos ejercicios de calentamiento adecuados. El patinaje es una actividad más intensa de lo que parece, no rodamos por tener el viento a favor o superar las leyes de la gravedad y, mantener el equilibrio sobre ruedas requiere más esfuerzo físico y mental que en zapatillas.

Lo primero que debemos tener en cuenta es que se trata de un deporte o actividad física, y hacer deporte  con vaqueros, ropa de algodón o un abrigo es la peor opción. El algodón es un tejido absorbente de la humedad que tarda mucho en secarse. Sudar en invierno con ropa de algodón supone un riesgo elevado que se incrementa si no la sustituyes por seca al terminar. La temperatura corporal al practicar deporte no es la que se percibe al mirar, se suda y se transpira. Un abrigo que, además de impedir la movilidad, genera una bolsa de aire interior caliente y húmedo que no se renueva tampoco es la mejor manera de protegerse. Ni que decir tiene para los padres que vuestros hijos no hacen deporte en el colegio con esas prendas

Hoy en día existen tejidos y ropa deportiva a precios asequibles especialmente investigada y diseñada para la práctica deportiva al aire libre a temperaturas mucho más bajas que las habituales de las ciudades españolas.

El mejor sistema de prendas es el de capas que nos permitan mantener la temperatura corporal en el rango de los 36,5 y 37,5 grados centígrados sin que el sudor nos empape y nos deje fríos. Cuáles son necesarias para cada persona y el grado de protección de cada una variará con nuestro metabolismo, la temperatura exterior, factores como el viento y la humedad, y la intensidad del ejercicio que vayamos a practicar así como la duración. Es la propia experiencia la que te llevará a conocerte y saber elegir cada día. 

La primera capa debe funcionar como una segunda piel, térmica a la vez que transpirable, como son los tejidos sintéticos o la lana de ultima generación (lana merino). 

La segunda capa debe servirnos para retener el calor, debe tener la función de abrigo aislante a la vez que permita evacuar la humedad que genera nuestro cuerpo y generar nuestro propio microclima.

La tercera capa es la que haría la función de barrera de las inclemencias externas como el viento, el frío o el agua dependiendo de la ocasión: tejidos de membranas impermeables, chalecos, cortavientos, etc. Es importante incidir en la necesidad de que permitan la evacuación de la humedad de la transpiración, nuestro peor enemigo.

La calidad es mejor opción que la cantidad. Tres prendas especializadas van a dar mucho mejor resultado y protegernos adecuadamente que los excesos además de la comodidad que proporcionan. En el caso de la tercera capa conviene recordar que el neopreno no transpira salvo alternativas específicas como el gore-tex.

El sistema de capas y las prendas mencionadas permite también disponer de las protecciones de forma cómoda y sin tener que quitárselas quedando siempre debajo de la terceras capa.

Al pensar en abrigarnos no solemos reparar en las piernas. Sin embargo, la velocidad del patinaje y el viento afectan a la pérdida de temperatura en ellas. La primera capa mencionada, térmica, resulta incluso preventiva de lesiones musculares. En el caso de las rodillas, al no disponer de la protección propia de otras zonas de nuestro cuerpo y afrontar directamente el viento, si no disfrutas de la protección indirecta que ofrecen las rodilleras, conviene protegerlas de los efectos acumulados de las inclemencias como las lesiones reumáticas, etc.

En algunos casos hay personas que con la práctica de deporte moderado o intenso la sudoración y la temperatura corporal aumentan de manera tal que la manga larga térmica resulta incómoda. Los manguitos y las perneras son una alternativa muy práctica y cómoda.

Dependiendo del patín la protección indirecta de los pies es muy variada. Cuando dispone de botín ya tienes una buena capa aislante pero, si se trata de botas o zapatillas más específicas la protección es más bien escasa. La lana de nueva generación y otros tejidos especializados son fundamentales si tenemos en cuenta que los músculos de los pies, hasta el tobillo y sus dedos trabajan intensamente en el patinaje.

Unos guantes finos de tejido de calidad y aislante no son incómodos ni bajo las muñequeras.

La cabeza también es una zona con poca capa de protección corporal. Existen gorros específicos pero hasta una braga fina realiza su función bajo el casco.

Dependiendo de la intensidad del ejercicio la temperatura del aire puede afectar a tu respiración y el aparato respiratorio. Las bragas o cuffs son muy practicas y cómodas.

La inversión en ropa deportiva y adecuada no es nada cara si tenemos en cuenta de que protege nuestra salud a la vez que la reforzamos y mantenemos por no dejar de hacer ejercicio ente situaciones climatológicas normales cada año y nada extremas gracias al clima de nuestro país. Además, es útil para cualquier otra actividad física al aire libre.