Seguridad y protecciones en patines


Una actitud prudente y acorde a nuestras capacidades, junto al uso del casco y las protecciones (coderas, rodilleras y muñequeras) convierten al patinaje en una actividad física segura. Incluso en las disciplinas deportivas federadas las lesiones graves son escasas.

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    ¿Quién debe usar las protecciones: coderas, rodilleras y muñequeras?

    Es frecuente que algunos adultos obvien estas protecciones y en algunos casos nos han llegado a decir que sólo son útiles para los niños. Sin embargo, es justo al revés. El mayor peso y altura de los adultos supone mayor riesgo en las caídas por las consecuencias de un posible impacto. La mayor rigidez de los huesos también aumenta el riesgo de las lesiones, sobre todo cuando estamos parados o la velocidad es reducida al ser caídas a plomo.

    Es muy poco probable que un niño sufra una lesión grave en patines. La inmensa mayoría de sus sollozos cuando se caen se deben a la frustración, el susto o, en algunas ocasiones, pequeños rasguños.

    Las protecciones deben quedar ajustadas, debes elegir la talla que limite la posibilidad de que se muevan al caer.

    Cabeza sólo tienes una, utiliza el casco

    Más allá de que en algunas disciplinas pueda resultar en parte contradictoria la no obligatoriedad del uso del casco, como es en los saltos de freestyle o el patinaje artístico y sobre las que ya existe el debate oportunolas lesiones en la cabeza y cervicales pueden tener consecuencias irreparables.

    Infravalorar la seguridad frente a sustos de consideración y gravedad que ofrece el casco homologado por la baja probabilidad de tener un accidente es despreciar tu parte más valiosa, la cabeza. Igualmente, la altura y el peso los que determinan la intensidad de los posibles impactos con la cabeza contra el suelo ante potenciales caídas. Por lo que, no deberían ser los adultos los que más se despreocupen de este elemento de seguridad y dejen de transmitir a los más pequeños la necesidad de utilizarlo incluso en reposo pero sobre los patines.

    El diseño de los cascos y sus complementos varía en función de la disciplina y los riesgos potenciales de cada una. Sin embargo, los criterios para ponérselo correctamente son similares en todas ellas.

    La talla de los cascos se suele indicar en su interior por el contorno horizontal de la cabeza a la altura de la frente. Son convenientes los regulables y los de cierta gama incluyen esta posibilidad de forma longitudinal y transversal con tornillos o una pieza interior que se ajusta con straps micrométricos vía seguros de presión o rosca. Asegúrate de que el casco es de tu talla y que se ajusta perfectamente sin movimientos cuando agitas la cabeza o intentas moverlo con tus manos.

    La Y de la correa debe quedar debajo de tus oídos y ajustarse en tu garganta de manera que si abres la boca notes la presión o no quepa más de un dedo.

    Un casco mal ajustado no te protege de nada porque en caso de impacto se descolocará de la cabeza o saldrá despedido.

    Quienes tenemos experiencia hemos visto y vivido accidentes en los que los cascos han sido vitales. No desprecies tu cabeza. Si por un accidente el casco sufre un golpe no dudes en sustituirlo por uno nuevo, igual que si observas desperfectos en él o deja de ajustarse correctamente.

    ¿Casco si o no?, el eterno debate

    El debate sobre el uso obligatorio del casco en el patinaje es una constante similar al actual en lo que se refiere a la obligación de utilizarlo con la bici como Vehículo de Movilidad Personal.

    Sin embargo, en el ámbito del patinaje observamos en numerosas ocasiones razones carentes de una visión desde distintas perspectivas, e incapacidad para aceptar otros puntos de vista que hagan cambiar la postura original.

    Desde la perspectiva deportiva (federada) el uso del casco en algunas disciplinas es un debate abierto desde hace años. Nos referimos a aquellas en las que no se impone como obligatorio en sus reglamentos e incluso utilizar algo que cubra la cabeza a modo de accesorio en las competiciones requiere la autorización de los comités, como el patinaje artístico y el freestyle slalom porque la expresión artística se incluye en las puntuaciones. Por otra parte, en el caso de los saltos y por las considerables alturas que alcanzan los deportistas el riesgo de recepción incorrecta y sufrir una mala caída golpeándose la cabeza o sufrir consecuencias en las cervicales es elevado, pero el casco no es obligatorio. 

    Es importante recalcar que los seguros deportivos contemplan y cubren estos aspectos, cuando se trata de disciplinas practicadas en un entorno federado o eventos "privados" con la contratación obligatoria de la póliza. Por ello, deben ser los clubes y las federaciones junto a otras entidades reguladoras las que analicen y decidan sobre sus propios cambios reglamentarios

    En el caso de la práctica del deporte o el ejercicio físico sin una póliza de seguro ad hoc, la obligatoriedad o no del uso del casco debería ser planteada desde la perspectiva de la responsabilidad social. Sin ser necesario entrar en debates sobre derechos individuales acerca de nuestra propia vida y salud, es importante que todos seamos conscientes de que ejercer esos derechos influyen en los demás. Las lesiones que tú sufras suponen un uso de recursos públicos que podrían dedicarse a otras necesidades inevitables. Y ante una lesión duradera o de por vida, para quienes se empeñan en no utilizar el casco, quizás sea más convincente hacerles conscientes de que para sus familiares y amigos puede suponer un gran sacrificio en sus vidas: tener que dedicar sus recursos a atenderlos y cuidarlos.

    Por ello nosotros no nos planteamos el debate desde el ángulo de las obligaciones o prohibiciones, sino el de la educación y la responsabilidad. De la misma manera que, justo en las fechas de publicación de este artículo, el consenso sobre el uso de mascarillas en interiores está generalizado por el bien común y lo aceptamos con independencia del valor que demos a nuestra vida individualmente, parece lógico pensar que deberíamos aceptar el uso del casco como un ejercicio de responsabilidad debido al riesgo de lesiones al patinar y la consecuencias para los demás.

    Evidentemente, el riesgo es variable dependiendo del entorno, la disciplina y la destreza del patinador. Y, puesto que el riesgo cero no existe, lo lógico es estar abierto a ciertos umbrales y ventanas de opciones.

    Sin embargo, cuando se trata de patinaje de iniciación, urbano o freeskate el entorno es no controlado por definición. Son demasiados los agentes y factores externos como para pensar que el riesgo asumido solo depende de nosotros.

    En cuanto a entidades como las empresas fabricantes de patines desconocemos sus argumentos para publicar vídeos y fotografías en entornos no controlados y sus modelos sin un casco. Por mucho que en las sesiones de grabación el entorno sea seguro, las imágenes transmiten situaciones reales que incluso los niños ven e interiorizan.

    Para nosotros siempre será más atractivo un chico o una chica que se quiere, se cuida y transmite valores adecuados que su preciosa melena.

    Hazte ver, es tu vida

    La ambigüedad o ausencia de definiciones claras y hasta defectos de redacción en las ordenanzas, si es que la localidad en la que patines dispone de ella, no debe justificar asumir el riesgo real en condiciones de baja visibilidad. (Ver Los patines como Vehículo de Movilidad Personal (V.M.P.) )


    Con independencia del entorno, ya sean pistas bici totalmente segregadas o aceras bici y la gran cantidad de usuarios de los mismos que no cumplen las mínimas medidas de seguridad, disponer de un frontal con lux suficiente para iluminarnos el recorrido s fundamental para evitar sustos y caídas.


    Para ser visibles podemos inferir que, cuando no tenemos la condición de peatón (acera), debemos aplicar el sentido común y la indicación general de la D.G.T. (luces de posición). En este sentido no se encuentran especificaciones claras sobre los lúmenes mínimos necesarios. Pero, sobreentendemos que la mayor cantidad posible en consonancia con las velocidades máximas de circulación siendo las más perceptibles una roja parpadeante atrás y blanca delante.


    Las cintas, chalecos y elementos reflectantes son recomendables pero no cumplirían los requisitos normativos escritos.


    Por mucho que las ciudades estén lo suficientemente iluminadas en muchos casos las luces permiten a otros vehículos identificarnos con mayor facilidad.