Entrenamientos propioceptivos, ¿para qué?

Más allá de los mitos, las exageraciones o modas que proponen panaceas y sin abordar cuestiones terapéuticas por no ser nuestra especialidad, los entrenamientos propioceptivos son una gran herramienta de trabajo para aprender y mejorar en tu patinaje. Existen numerosos estudios científico-deportivos que lo corroboran. Y viceversa. Es decir, también con la práctica del patinaje se mejora el equilibrio y el control postural disminuyendo los riesgos de accidentes o lesiones en la vida cotidiana hasta en edades avanzadas (ver: The Effect of Inline Skating on Postural Control in Elderly People)

Ahora bien, de un concepto o propuesta terapéutica para desórdenes que afectaban a personas con dificultades para conciliar el control postural en la vida cotidiana, se llega a proponer en muchas ocasiones este tipo de entrenamientos en gimnasios e instalaciones como el mejor método para la mejora de ellos y la prevención de lesiones. Sin embargo, se obvia con esta moda que los posibles orígenes de carencias en el equilibrio o que los aspectos en los que focalizar la mejora son múltiples. Los sistemas que intervienen de forma coordinada son complejos y las relaciones entre ellos aún más. Las dificultades pueden provenir de lesiones o falta de fuerza en distintas zonas del aparato locomotor (tobillo, rodillas, core, etc.), carencias en la transmisión o la interpretación de las muy diversas señales que llegan al Sistema Nervioso Central (propiocepción), e incluso defectos en el envío de las respuestas reactivas o correctoras a los músculos.

Por lo tanto, ya el concepto de entrenamiento propioceptivo adolece de una visión de la complejidad del asunto cuando nos referimos a ello en los gimnasios, y omite la necesaria distinción entre todas las partes que intervienen. La propiocepción es sólo una de las partes del control del equilibrio y en movimiento son todavía muchas más las que deben integrarse (ver Overcoming the Myth of Proprioceptive Training) Igualmente, se confunde o difumina y deforma aún más la definición de propiocepción al incorporar ejercicios pliométricos en los mismos (ver Entrenamientos pliométricos, ¿para que?

Si tenemos en cuenta los conceptos básicos sobre propiocepción, sistema vestibular y cinestesia ya podemos intuir que sólo en movimiento, con distintas tareas y objetivos, y en diversidad de entornos seremos capaces de mejorar nuestras capacidades relacionadas con el equilibrio al ser el Sistema Nervioso Central el núcleo gestor del todas ellas: receptor de señales y emisor de órdenes. La estrella del equilibrio es uno de los sistemas más sencillos y útiles para identificar y evaluar determinados aspectos en un entorno restringido.

Cualquier otra opción, como los llamados entrenamientos propioceptivos o los pliométricos son limitados en el alcance de sus efectos positivos sobre el equilibrio y el control postural. No obstante, en el caso del patinaje este tipo de entrenamientos específicos tiene mayores repercusiones positivas al facilitar la toma de consciencia de la influencia de todas las partes del cuerpo sin los patines, sin el medio que en muchos casos dificulta la atención o incrementa en demasía los estímulos de quienes se inician. Y en el caso de quienes ya tienen suficiente destreza para el perfeccionamiento de la técnica, y la mejora de la fuerza y la potencia o el trabajo específico de punto débiles, como se ha demostrado en diversos estudios (Effects of a proprioceptive physical exercise program on balance in young skaters aged between 11 to 15 years)