¿Por qué competimos contra el Sol?

 


¿Por qué las carreras son en sentido antihorario?

La pregunta no es banal ni las explicaciones triviales. Pero la primera de las posibles respuestas tiene, como todo humor e ironía, un 50 % de verdad y abre la puerta a posibles especulaciones o nuevas investigaciones sobre una cuestión que no parece resuelta del todo:

Porque se tarda menos ;)

Efectivamente, en el hemisferio norte se tarda menos en ir de un punto a otro si lo hacemos en el sentido de la rotación de la Tierra, "hacia el Sol". Esto puede parecer una tontería cuando hablamos de distancias cortas y aun más si competimos en un "óvalo" o dando vueltas a un circuito cuyas rectas tienen la misma longitud en ambos sentidos e incluso puede estar orientado norte-sur. Aunque el efecto coriolis no es tan leve como puede pensarse y no seamos conscientes del mismo, su influencia es importante en determinadas latitudes. La rotación de la Tierra determina la curvatura de los vientos entre altas y bajas presiones, las corrientes oceánicas y atmosféricas, y el sentido de giro del agua en el lavabo. !Ah! También el Sol, y la mayoría de los planetas rotan en sentido antihorario además de orbitar. 

Por otra parte, si tenemos en cuenta que aproximadamente el 90 % de la población vive en el hemisferio norte, que el porcentaje de zurdos en el mundo es similar sin descontar las lateralidades cruzadas (hay bastantes zurdos de mano pero no de pierna, cruzados, parciales, etc.), que el ojo dominante y con mayor visión periférica es el izquierdo siendo gestionado por el hemisferio derecho (diestros) en porcentaje similar, que la luz proviene predominantemente del Sur en el hemisferio norte y otorgaba cierta ventaja la orientación de nuestro cuerpo en la caza o agresiones, y que hasta los cangrejos tienden a ser diestros por ser más sencilla la extracción de las conchas que arrollan a dextrosum por la orientación de la cristalización de las sales de calcio de sus conchas, los científicos no descartan que nuestra tendencia a girar hacia la izquierda tenga relación con estos hechos -  el sentido de rotación de la Tierra - a lo largo de nuestra evolución. 




En cualquier caso, se trata de hipótesis y teorías sobre las que la ciencia aún no ha podido dar una respuesta definitiva. Desconocemos el origen de nuestra lateralidad, que es genética o variable por factores externos hasta en la gestación. Tampoco conocemos el de nuestras asimetrías internas en órganos como el corazón y las principales vías de circulación sanguínea, ni el de las externas cuando no están influenciadas por factores en el embarazo o nuestra infancia. Lo que también se ha confirmado es que ante situaciones de peligro contra un muro tendemos a girarnos y proteger el lado izquierdo, el del corazón

Sin embargo, sí sabemos que la mayoría de las personas tienden a girar a la izquierda en estados de huida, con los ojos vendados también se detecta la tendencia, y a trazar círculos en sentido antihorario cuando se les permite circular libremente por una zona delimitada (80 %). Las excepciones suelen darse en los zurdos y no en todos los casos, porque hay bastantes zurdos pero diestros de pierna - cruzados - siguen el instinto generalizado de los diestros. A esto hay que añadir que incluso sin decir nada, aquellas personas que tienden a girar en sentido horario como muchos zurdos o por una razón aleatoria del momento pronto cambian el sentido de giro para unirse al "rebaño".

Las investigaciones sobre esta tendencia natural han descartado que el motivo sea la predominancia de un hemisferio u otro del cerebro en cada individuo, o al menos no han encontrado una correlación determinante. Apuntan directamente a razones fisiológicas y biomecánicas, aunque estas podrían estar determinadas por cualquiera, todos o una mezcla de todo lo comentado anteriormente. Todavía no hemos averiguado si fue antes la gallina, el huevo o un ten con ten de ambos hasta el resultado evolutivo actual.

Las investigaciones de Watanabe Hitoshi para el diseño de escaleras de emergencia concluyeron la tendencia instintiva mencionada, y que tenemos la pierna derecha más desarrollada muscularmente y con algo más de longitud. De ello se deriva que biomecánicamente es más eficaz y eficiente el giro a la izquierda.

La fuerza centrífuga del giro antihorario facilita el paso de la sangre degenerada (sin oxígeno) a la aurícula derecha del corazón que proviene de la vena cava superior. Por lo que fisiológicamente también es más eficaz y eficiente el giro a la izquierda

Las diferencias contrastadas en estudios de rendimiento son notables cuando se han comparado los resultados deportivos en ambos sentidos de giro, y salvo algunas excepciones históricas el sentido de giro antihorario ha sido el habitual teniendo en cuenta las diferencias entre los hemisferios norte y sur.

Ahora bien, en determinados deportes por exigencias de reglamentos (patinaje artístico) o cuestiones de versatilidad táctica (hockey) el trabajo indiferente de ambas piernas, laterales y giros es fundamental. Entendemos también que no solo los beneficios de trabajar ambos laterales y sentidos de giro se darán en los resultados. 

Mantener el equilibrio corporal sin descompensaciones motrices exageradas y el trabajo de ambos hemisferios aumentando las interconexiones neuronales es una gran aportación a la capacidad de resolución de problemas físicos (habilidades psicomotrices) e intelectuales.