El desarrollo de los patrones motores


Una persona ha adquirido un patrón motriz maduro cuando es capaz de ejecutar un movimiento fluido y coordinado. Si bien se considera que los patrones maduros se adquieren durante la infancia, se entiende que son los referidos a la psicomotricidad en el contexto de la vida diaria. Incluso los patrones motrices maduros de acciones sencillas como la carrera o el salto puede no adquirirse durante la infancia sin el desarrollo adecuado.

Los patrones motores fundamentales - serie de movimientos organizados en una secuencia espacio-temporal concreta - como correr, saltar, lanzar, golpear, atrapar, patear, etc. son las capacidades motrices para cuyo desarrollo disponemos de una base de herencia genética. El ser humano desde que nace se mueve y cualquier alteración en el movimiento humano generará una alteración mental, y viceversa.

Partiendo de las leyes céfalo-caudal y próximo-distal, a partir de los dos años aproximadamente las tendencias en el desarrollo de orientan a la obtención de capacidades motrices para la autonomíaEs a partir de los 7 años cuando se observa la entrada en juego de las habilidades motrices complejas, como son las deportivas. Para la adquisición de estos patrones motrices maduros es necesaria la base: el desarrollo adecuado de los patrones motores fundamentales durante el estadio elemental. 

Por supuesto, los rangos de edad que establecen los expertos en psicología evolutiva son aproximados y varían con los factores internos y externos de cada individuo. Igualmente, la vitalidad de los propios niños les lleva a investigar nuevas experiencias para sentir nuevas sensaciones. Siempre habrá un sexto sentido, el que debemos alentar, que les lleve a descubrir nuevos comportamientos motores e intelectuales.

El desarrollo de los patrones fundamentales no sucede "naturalmente". Aunque existe una herencia genética que nos predispone, el contexto medioambiental medioambientales, el feedback, la imitación, el sistema de aprendizaje de ensayo y error y toda una suerte de factores internos y externos determinarán el nivel de desarrollo del conjunto y cada uno de ellos individualmente.

Se distinguen tres grandes grupos de habilidades fundamentales desde un punto de vista analítico y exclusivamente clasificatorio, puesto que rara vez los niños las desarrollan o practican de forma individual y siempre existen combinaciones de ellas. De hecho, es correcto afirmar que para ejecutar cualquiera de las relacionadas con la locomoción o los objetos las vinculadas al equilibrio siempre están presentes.

No es posible la ejecución fluida y coordinada de habilidades fundamentales de locomoción o tratamiento de objetos e instrumentos sin el control del equilibrio (postural, estático o dinámico) para dominar o superar el efecto de la fuerza de la gravedad.

No es casualidad que las Etapas de desarrollo del equilibrio en los niños coincidan con las que se establecen en el desarrollo los patrones motores, ni que cada vez sean más los científicos y educadores que propongan El patinaje en los programas curriculares de educación física.

El patinaje potencia el desarrollo de los patrones motores del equilibrio, que además son sustento de los de la locomoción y el control de objetos.

Pero su valor añadido es aún mayor cuando tenemos en cuenta que:

  • Se trata de una actividad física de velocidad superior a la media que potencia la percepción de posiciones relativas y el cálculo espacio-temporal propio y respecto a otros u objetos.
  • Requiere el trabajo simultáneo y coordinado sobre los tres planos y ejes del sistema locomotor  requiriendo la coordinación intersegmentaria
  • El balanceo, los giros y el patinaje de espaldas y las transiciones requeridas potencian el desarrollo de conexiones neuronales que no ofrecen otros deportes.
  • Requiere la coordinación intersegmentaria con la toma de conciencia del tronco y el control de su movilidad. La piedra angular de la motricidad reside en la coordinación del tren superior e inferior.
Si analizamos las características motrices en cada etapa del desarrollo podemos identificar la coincidencia con las características del patinaje como deporte. Sin embago, la Matriz de edades y niveles sobre la que trabajamos en RND Patinaje tiene en cuenta el tiempo de práctica y las capacidades o potencial propio de cada individuo sin olvidar que el proceso de desarrollo de las personas incluye los planos psicológico-cognitivo y socio-afectivo en su maduración. 

En el estadio maduro del desarrollo de habilidades motrices se distinguen también periodos o fases con saltos de relevancia. La etapa de los 7 a los 10 años, se caracteriza por la estabilización, fijación y refinamiento de de los movimientos básicos, los fundamentales del estadio anterior. Es decir, se depuran y eliminan sincinesias. A partir de los 11 años aproximadamente es notable el cambio que se produce con la capacidad de refinar patrones secuenciales de mayor complejidad o especificidad. La etapa de inicio de las denominadas habilidades especializadas, a partir de los 13 o 14 años, coincide con el cambio de predominio del sistema propioceptivo respecto al visual de las etapas anteriores.