Patrones motores y patinaje


Cualquier actividad física con desplazamiento es relevante en sus aportaciones al desarrollo o fortalecimiento y mantenimiento de los patrones motores. Sin embargo, el patinaje, por sus características y necesidades biomecánicas, ofrece valores añadidos en el desarrollo de la fuerza y el equilibrio. Estudios como Inline skating for balance and strength promotion in children during physical education lo avalan siendo ya parte de del contenido curricular en educación física de muchos centros.

El equilibrio en el ser humano es uno de los mayores retos que afronta durante su desarrollo debido a nuestra posición erguida. Igualmente, el tipo de vida sedentario nos lleva al debilitamiento de todos los sistemas que intervienen en el mismo. Si tenemos en cuenta que nuestro estilo de vida moderno es contrario a la necesidad que tenemos de entrenar y mantener estas habilidades, no es de extrañar el incremento de los accidentes por caídas en el mundo (Bad balance: why dangerous falls are on the rise around the world) Nuestro estilo de vida actual no enseña, entrena ni mantiene una de las adaptaciones evolutivas más importantes y necesarias para nuestra supervivencia.

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    El desarrollo de los patrones motores


    Una persona ha adquirido un patrón motriz maduro cuando es capaz de ejecutar un movimiento fluido y coordinado. Si bien se considera que los patrones maduros se adquieren durante la infancia, se entiende que son los referidos a la psicomotricidad en el contexto de la vida diaria. Incluso los patrones motrices maduros de acciones sencillas como la carrera o el salto puede no adquirirse durante la infancia sin el desarrollo adecuado.

    Los patrones motores fundamentales - serie de movimientos organizados en una secuencia espacio-temporal concreta - como correr, saltar, lanzar, golpear, atrapar, patear, etc. son las capacidades motrices para cuyo desarrollo disponemos de una base de herencia genética. El ser humano desde que nace se mueve y cualquier alteración en el movimiento humano generará una alteración mental, y viceversa.

    Partiendo de las leyes céfalo-caudal y próximo-distal, a partir de los dos años aproximadamente las tendencias en el desarrollo de orientan a la obtención de capacidades motrices para la autonomíaEs a partir de los 7 años cuando se observa la entrada en juego de las habilidades motrices complejas, como son las deportivas. Para la adquisición de estos patrones motrices maduros es necesaria la base: el desarrollo adecuado de los patrones motores fundamentales durante el estadio elemental. 

    Por supuesto, los rangos de edad que establecen los expertos en psicología evolutiva son aproximados y varían con los factores internos y externos de cada individuo. Igualmente, la vitalidad de los propios niños les lleva a investigar nuevas experiencias para sentir nuevas sensaciones. Siempre habrá un sexto sentido, el que debemos alentar, que les lleve a descubrir nuevos comportamientos motores e intelectuales.

    El desarrollo de los patrones fundamentales no sucede "naturalmente". Aunque existe una herencia genética que nos predispone, el contexto medioambiental medioambientales, el feedback, la imitación, el sistema de aprendizaje de ensayo y error y toda una suerte de factores internos y externos determinarán el nivel de desarrollo del conjunto y cada uno de ellos individualmente.

    Se distinguen tres grandes grupos de habilidades fundamentales desde un punto de vista analítico y exclusivamente clasificatorio, puesto que rara vez los niños las desarrollan o practican de forma individual y siempre existen combinaciones de ellas. De hecho, es correcto afirmar que para ejecutar cualquiera de las relacionadas con la locomoción o los objetos las vinculadas al equilibrio siempre están presentes.

    No es posible la ejecución fluida y coordinada de habilidades fundamentales de locomoción o tratamiento de objetos e instrumentos sin el control del equilibrio (postural, estático o dinámico) para dominar o superar el efecto de la fuerza de la gravedad.

    No es casualidad que las Etapas de desarrollo del equilibrio en los niños coincidan con las que se establecen en el desarrollo los patrones motores, ni que cada vez sean más los científicos y educadores que propongan El patinaje en los programas curriculares de educación física.

    El patinaje potencia el desarrollo de los patrones motores del equilibrio, que además son sustento de los de la locomoción y el control de objetos.

    Pero su valor añadido es aún mayor cuando tenemos en cuenta que:

    • Se trata de una actividad física de velocidad superior a la media que potencia la percepción de posiciones relativas y el cálculo espacio-temporal propio y respecto a otros u objetos.
    • Requiere el trabajo simultáneo y coordinado sobre los tres planos y ejes del sistema locomotor  requiriendo la coordinación intersegmentaria
    • El balanceo, los giros y el patinaje de espaldas y las transiciones requeridas potencian el desarrollo de conexiones neuronales que no ofrecen otros deportes.
    • Requiere la coordinación intersegmentaria con la toma de conciencia del tronco y el control de su movilidad. La piedra angular de la motricidad reside en la coordinación del tren superior e inferior.
    Si analizamos las características motrices en cada etapa del desarrollo podemos identificar la coincidencia con las características del patinaje como deporte. Sin embago, la Matriz de edades y niveles sobre la que trabajamos en RND Patinaje tiene en cuenta el tiempo de práctica y las capacidades o potencial propio de cada individuo sin olvidar que el proceso de desarrollo de las personas incluye los planos psicológico-cognitivo y socio-afectivo en su maduración. 

    En el estadio maduro del desarrollo de habilidades motrices se distinguen también periodos o fases con saltos de relevancia. La etapa de los 7 a los 10 años, se caracteriza por la estabilización, fijación y refinamiento de de los movimientos básicos, los fundamentales del estadio anterior. Es decir, se depuran y eliminan sincinesias. A partir de los 11 años aproximadamente es notable el cambio que se produce con la capacidad de refinar patrones secuenciales de mayor complejidad o especificidad. La etapa de inicio de las denominadas habilidades especializadas, a partir de los 13 o 14 años, coincide con el cambio de predominio del sistema propioceptivo respecto al visual de las etapas anteriores. 


    Etapas de desarrollo del equilibrio en los niños











    Matriz de edades y niveles de patinaje


    Aunque los Niveles de patinaje podrían establecerse mediante un cuadro o listado de destrezas a modo de checklist, estaríamos obviando numerosos factores de puntuación y clasificación. El patinaje en si mismo no es un deporte específico sobre el que podamos establecer una lista secuencial de habilidades o trucos necesarios para ascender de nivel. Si bien la base es similar para todas las disciplinas, las diferencias son sustanciales conforme avanzas, y hasta los métodos de enseñanza o tendencias y sesgos varían según la especialidad de cada entrenador.

    Para el establecimiento de grupos de formación es necesario tener en cuenta aspectos vinculados a las etapas de desarrollo en los niños en los planos psicológico-cognitivo, socio-afectivo y motriz. 


    La capacidad de atención y de entender conceptos teóricos sufre notables cambios en el proceso de maduración, a la vez que las prioridades y formas de relacionarse con los demás conforme evoluciona su autoconcepto. Si a estas etapas añadimos la evolución de los patrones motrices y el desarrollo del equilibrio la cantidad de combinaciones y grupos posibles crece exponencialmente con el añadido de la diversidad de niveles de patinaje por técnicas y experiencia que se tenga conforme a los años de práctica y capacidades individuales.

    Por ello, aunque conforme cada alumno evoluciona en las clases pueden darse excepciones, los grupos de partida para la reserva de clases de prueba y al menos las primeras semanas hasta la transmisión de las bases junto a la evaluación del monitor siguen el criterio habitual de los sistemas didácticos con las necesarias adaptaciones.

    En muchas ocasiones el empeño de los padres, a veces por cuestiones de agenda y otras por desconocimiento de las etapas del desarrollo o no considerar el deporte como educación lleva a la insistencia en mantener la asistencia de los menores a los mismos grupos a pesar de las grandes diferencias. La consecuencia habitual son carencias formativas en uno o todos al no poder atender las necesidades particulares de cada alumno e incidir en lo que realmente procede en cada individuo. En muchas ocasiones estas situaciones derivan en desmotivación y abandono.

    A partir de los 11 años aproximadamente los niños tienen fuerza y capacidad para entender conceptos teóricos similares a los adultos. Los cambios producidos en su crecimiento y maduración suponen grandes diferencias respecto a los de menor edad. Los factores motivadores internos y externos son distintos, así como la autopercepción y prioridades personales, y el cambio en sus capacidades motoras es notable a la vista. Mantener a un niño en un grupo de edad inferior porque acude su hermano o desconocer las características del estadio de desarrollo y capacidades propias de su edad resulta contraproducente en su aprendizaje y estado de ánimo. Igualmente, la maduración psicomotriz permite el trabajo en detalles técnicos y patrones difíciles de acometer con menores, tanto en niveles de iniciación donde se puede incidir de forma más pormenorizada en detalles sobre coordinación como los avanzados donde pueden depurarse técnicas incidiendo en el perfeccionamiento. La diversidad de niveles a tratar no proviene solo de las capacidades de cada deportista. La personalidad es determinante a la hora de disfrutar más de unos estilos o disciplinas.

    El periodo entre los 7 y los 10 años es el que mayor flexibilidad ofrece por el propio espíritu de los niños y los procesos de cambio que se aprecian en ellos. Su espíritu aventurero por descubrir nuevas experiencias y sensaciones es ideal para fomentar en ellos el placer de retar a todo. Una vez que superan los niveles iniciales, y deslizan y frenan con seguridad, la diversidad en la programación y propuestas es fundamental para que conozcan el patinaje como un deporte diverso y divertido. Su capacidad de atención y aprendizaje por imitación posibilita el incremento sistemático y encadenado de ejercicios combinando patrones y habilidades motrices. Es el periodo para transmitir las bases del patinaje en todo su abanico de disciplinas y variantes de cara a posibilitar las habilidades especificas y especializadas en el futuro.

    Si con los peque rollers el gran abanico de posibilidades técnicas posibles es una ventaja, con los micro rollers (4 a 6 años) las limitaciones propias de su nivel de psicomotricidad y los cortos periodos de tiempo que pueden mantener la atención requieren un trabajo más liviano o con menores objetivos técnicos de detalleEducar el movimiento en edades tan tempranas no sólo supone la prevención de accidentes y lesiones relacionadas con caídas cada vez más en aumento debido a los cambios en los hábitos de vida y trabajo. Descubrir las técnicas básicas y elementales del patinaje en este estadio del desarrollo psicomotriz supone grandes ventajas a la hora de abordar un nivel superior (específicas) desde el principio.

    Cuando un alumno mayor de 6 años se incorpora a las clases habiéndose iniciado ya es difícil coincidir con un grupo de iniciación de su edad en el que aprender las técnicas básicas. Por lo que, lo recomendable es incorporarse al de un rango de menor edad para afrontar los niveles  0 y 1 durante un periodo corto pero necesario para aprender las técnicas básicas.