Matriz de edades y niveles de patinaje



Aunque los Niveles de patinaje podrían establecerse mediante un cuadro o listado de destrezas a modo de checklist, estaríamos obviando numerosos factores de puntuación y clasificación. El patinaje en si mismo no es un deporte específico sobre el que podamos establecer una lista secuencial de habilidades o trucos necesarios para ascender de nivel. Si bien la base es similar para todas las disciplinas, las diferencias son sustanciales conforme avanzas, y hasta los métodos de enseñanza o tendencias y sesgos varían según la especialidad de cada monitor. 

Para el establecimiento de grupos de formación es necesario tener en cuenta aspectos vinculados a las etapas de desarrollo en los niños en los planos planos psicológico-cognitivo, socio-afectivo y motriz. La capacidad de atención y de entender conceptos teóricos sufre notables cambios en el proceso de maduración, a la vez que las prioridades y formas de relacionarse con los demás conforme evoluciona su autoconcepto. Si a estas etapas añadimos la evolución de los patrones motrices y el desarrollo del equilibrio la cantidad de combinaciones y grupos posibles crece exponencialmente con el añadido de la diversidad de niveles de patinaje por técnicas y experiencia que se tenga conforme a los años de práctica y capacidades individuales.

Por ello, aunque conforme cada alumno evoluciona en las clases pueden darse excepciones, los grupos de partida para la reserva de clases de prueba y al menos las primeras semanas hasta la transmisión de las bases junto a la evaluación del monitor siguen el criterio habitual de los sistemas didácticos con las necesarias adaptaciones.

En muchas ocasiones el empeño de los padres, a veces por cuestiones de agenda y otras por desconocimiento de las etapas del desarrollo o no considerar el deporte como educación lleva a la insistencia en mantener la asistencia de los menores a los mismos grupos a pesar de las grandes diferencias. La consecuencia habitual son carencias formativas en uno o todos al no poder atender las necesidades particulares de cada alumno e incidir en lo que realmente procede en cada individuo. En muchas ocasiones estas situaciones derivan en desmotivación y abandono.

A partir de los 11 años aproximadamente los niños tienen fuerza y capacidad para entender conceptos teóricos similares a los adultos. Los cambios producidos en su crecimiento y maduración suponen grandes diferencias respecto a los de menor edad. Los factores motivadores internos y externos son distintos, así como la autopercepción y prioridades personales, y el cambio en sus capacidades motoras es notable a la vista. Mantener a un niño en un grupo de edad inferior porque acude su hermano o desconocer las características del estadio de desarrollo y capacidades propias de su edad resulta contraproducente en su aprendizaje y estado de ánimo. Igualmente, la maduración psicomotriz permite el trabajo en detalles técnicos y patrones difíciles de acometer con menores, tanto en niveles de iniciación donde se puede incidir de forma más pormenorizada en detalles sobre coordinación como los avanzados donde pueden depurarse técnicas incidiendo en el perfeccionamiento. La diversidad de niveles a tratar no proviene solo de las capacidades de cada deportista. La personalidad es determinante a la hora de disfrutar más de unos estilos o disciplinas.

El periodo entre los 7 y los 10 años es el que mayor flexibilidad ofrece por el propio espíritu de los niños y los procesos de cambio que se aprecian en ellos. Su espíritu aventurero por descubrir nuevas experiencias y sensaciones es ideal para fomentar en ellos el placer de retar a todo. Una vez que superan los niveles iniciales, y deslizan y frenan con seguridad, la diversidad en la programación y propuestas es fundamental para que conozcan el patinaje como un deporte diverso y divertido. Su capacidad de atención y aprendizaje por imitación posibilita el incremento sistemático y encadenado de ejercicios combinando patrones y habilidades motrices. Es el periodo para transmitir las bases del patinaje en todo su abanico de disciplinas y variantes de cara a posibilitar las habilidades especificas y especializadas en el futuro.

Si con los peque rollers el gran abanico de posibilidades técnicas posibles es una ventaja, con los micro rollers (4 a 6 años) las limitaciones propias de su nivel de psicomotricidad y los cortos periodos de tiempo que pueden mantener la atención requieren un trabajo más liviano o con menores objetivos técnicos de detalle. Educar el movimiento en edades tan tempranas no sólo supone la prevención de accidentes y lesiones relacionadas con caídas cada vez más en aumento debido a los cambios en los hábitos de vida y trabajo. Descubrir las técnicas básicas y elementales del patinaje en este estadio del desarrollo psicomotriz supone grandes ventajas a la hora de abordar un nivel superior (específicas) desde el principio.

Cuando un alumno mayor de 6 años se incorpora a las clases habiéndose iniciado ya es difícil coincidir con un grupo de iniciación de su edad en el que aprender las técnicas básicas. Por lo que, lo recomendable es incorporarse al de un rango de menor edad para afrontar los niveles  0 y 1 durante un periodo corto pero necesario para aprender las técnicas básicas.