La labor pedagógica de los árbitros


Aunque al hablar de educación en el deporte solemos asociarlo a las categorías base o no competitivas, la transmisión, recuerdo y refuerzo de valores es constante hasta el abandono de su práctica. Si bien esta función directa e indirecta nos parece ligada a la familia, el equipo técnico o el entrenador, en la pista de juego y durante los partidos la máxima autoridad es el árbitro. 

Sí, el equipo arbitral es la máxima autoridad y en la gestión de los grupos que participan ejerce un modelo autoritario. No parece que los sistemas participativos ni democráticos sean los más adecuados para el objetivo fundamental de un árbitro en cualquier deporte, que es ejercer y mantener el control del partido. Por medio de la aplicación práctica del sentido de justicia en el marco de los reglamentos los árbitros ejercen labores pedagógicas que se aprecian o valoran poco desde varias perspectivas.

Un juego es deporte cuando existe árbitro. Es decir, cuando aceptamos la existencia de unas reglas y la necesidad de que alguien vele por el cumplimiento de las mismas para determinar quién gana. La participación de equipos arbitrales y comités disciplinarios en el desarrollo del juego la aceptamos, y reconocemos su necesidad igual que hacemos con la Justicia.

Si percibimos al árbitro única y exclusivamente como el actor que imparte sanciones o castigos nos estaríamos limitando a una visión coercitiva de su labor. Sin embargo, como en el ámbito de la vida cotidiana las sanciones tienen un propósito reeducativo, de modificación de conductas. Cualquier tipo de sanción debe ser interpretada y aprovechada para evaluar sus causas reconociendo el error y adoptar las medidas que eviten la "reincidencia" durante el partido o en el futuro. 

Una sanción es la consecuencia del incumplimiento de las normas de convivencia durante un partido o a lo largo de una competición por parte de los jugadores, entrenadores, directivos, público o cualquier integrante del Club. No debemos limitarnos al ámbito de los deportistas o jugadores en pista para considerar la labor educativa de los jueces (equipo arbitral, comités disciplinarios, etc.). La sanción a un miembro o actores del Club repercute a todos como grupo más allá del perjuicio causado al contrincante o a las entidades organizadoras y participantes.

Deporte base

En el caso de la iniciación deportiva de jóvenes deportistas, en las categorías no competitivas, los conceptos sobre la labor educativa y pedagógica son exactamente los mismos: arbitrar es educar

Un joven deportista debe darse cuenta de que las sanciones que le impongan no le afectan a él solo. La sanción menor en el hockey línea de 2 minutos de exclusión en el banquillo deja su equipo en inferioridad con un 20% menos de capacidad de juego, por ejemplo. Cometer una infracción es un acto insolidario con independencia de si la causa es por exceso de agresividad o descuido.

Los partidos son los momentos de mayor intensidad física y emocional del deporte. En función de la actitud y medidas que tome el árbitro gestionará el ambiente. Ya sea mediante las sanciones, la comunicación o el diálogo nos pautará las conductas en el presente y de cara a futuros partidos. Por lo tanto, también el árbitro es un actor en la educación emocional.

La labor del arbitro en lo que respecta a la imposición de sanciones por incumplimiento de las normas quizás sea la menos relevante. La función didáctica de su señalización es fundamental porque muchas de las infracciones se cometerán por desconocimiento e incluso carencias técnicas en el patinaje o el manejo del stick. El árbitro es un profesor y las explicaciones sobre los hechos que haya observado junto a las decisiones que tome son mejor inversión de futuro que el propio castigo. En este sentido es de vital importancia que el árbitro pueda discernir la intencionalidad o no de una acción sancionable. El fomento de la deportividad y el juego limpio no debe confundirse con la necesidad de explicar las normas: actitud o aptitud. La mejor forma de ayudarle en la difícil labor de discernir este aspecto es fomentando entre nuestros peque rollers la deportividad.

El árbitro es un miembro más del equipo técnico en cualquier proyecto educativo a  través del deporte.