¿Patines tradicionales o en línea?


Con independencia de gustos estéticos o recuerdos de la juventud, los patines en línea son la evolución técnica, más versátil y sus ventajas son incuestionables.

Aunque los primeros intentos de calzarse unos "wheely shoes" simulaban los patines de hielo, presumiblemente por el anhelo de deslizar también durante las épocas estivales, las dificultades para el diseño y fabricación de modelos óptimos en línea para su uso derivó en los conocidos patines tradicionales, quads, paralelos, etc. Al no ser el cometido de este artículo entrar en la historia del patinaje ni cuestiones de profundidad técnica industrial, nos limitaremos a comentaros que básicamente los patines tradicionales fueron la solución técnica a los problemas de estabilidad lateral, giro y frenado que existían con la configuración en línea desde la primer atrevimiento en 1760. Fue en 1980 cuando, gracias a la generalización de nuevos materiales plásticos y rodamientos, pudieron adaptarse los patines de hielo con ruedas para entrenar fuera de la pista. Durante esos más de dos siglos inventores y emprendedores probaron numerosas opciones técnicas con modelos hasta para zonas no pavimentadas, articulados, ruedas de madera, piedra o metal y buscando soluciones a las dificultades en los giros registrando numerosas patentes. En los años de entreguerras -  se habla más de a partir de 1920 - los patines tradicionales vivieron un gran auge siendo la moda en numerosos entornos sociales como divertimento y actividad deportiva.

La diferencia fundamental entre ambas alternativas de modelos de patín es sencilla de percibir si comparamos un coche con una moto. Si bien la estabilidad lateral con la moto es más difícil de alcanzar, las capacidades de maniobra son muy superiores y una vez superada una velocidad mínima junto a cierta práctica la estabilidad es sencilla de mantener. Como coche los patines tradicionales requieren algún sistema de suspensión para estabilizar las fuerzas laterales con todas las pérdidas que eso supone de fuerzas laterales y maniobras. 

Desde el punto de vista de la dirección de desplazamiento el equilibrio es más difícil de mantener con los patines tradicionales. Por lo tanto, si tenemos en cuenta que las posibles pérdida de equilibrio laterales con los patines en línea el cerebro las remedia por instinto apoyando ambos patines y colocando el centro de gravedad entre las dos piernas, es más fácil aprender a patinar con los patines en línea y se producen menos accidentes.

La mayor superficie de contacto por la sección de las ruedas y su distribución en un plano rectangular dificultan la superación de suelos imperfectos y obstáculos con los patines tradicionales, y el mayor rozamiento general dificulta el deslizamiento

Más allá de extraños argumentos que oímos a veces y falacias de todas las categorías posibles, el sentido común, la apuesta de los fabricantes por los modelos en línea y cómo las disciplinas deportivas mudan a las alternativas en línea son prueba suficiente para no requerir mayor análisis esta cuestión.

Aunque tengas la tentación de los patines tradicionales, o si tu peque se empeña, es muy probable que el resultado sea insatisfactorio e incluso frustrante al comprobar que, ya desde el primer día de clase, no te es posible disfrutar tanto como a los demás.