Las victorias en los despachos valen lo mismo


La extraña costumbre de querer restar validez a las derrotas en los despachos denota un error de concepto sobre lo que es un club. El equipo no son los deportistas que juegan los partidos y el resto del cuerpo técnico. Un equipo son todos los miembros del club, desde el presidente hasta el utillero o el que realiza el mantenimiento de la pista.

Cuando un club comete un error administrativo que implica una sanción, como puede ser el resultado de derrota en un partido, es habitual que sus jugadores y otros miembros del equipo del proyecto deriven las culpas o responsabilidad al contrincante, a la federación correspondiente o cualquier otra entidad que implique no asumir la responsabilidad.

En psicología ese tipo de mecanismos se denomina "locus de control externo". Un ejemplo de ello puede ser el habitual "es que el profesor me tiene manía" cuando no apruebas un examen, etc. Estos mecanismos impiden asumir la responsabilidad sobre los errores cometidos, evaluar las causas y rectificar o establecer las pautas para evitar que vuelva a suceder.

Más allá de subjetividades o posibles injusticias, que a veces ocurren, si la pérdida de un partido u otras sanciones mayores se deben a haber incumplido las bases de competición o los reglamentos, la responsabilidad es del equipo - club - y no de quienes solicitan la aplicación de las normas.

Las ligas, torneos y campeonatos no las juegan los deportistas, participan los clubes con todos sus recursos técnicos y humanos, y hasta sus aficionados con un comportamiento ético y motivador hacia los deportistas de su club. El cumplimiento de los plazos en las convocatorias, la tramitación de licencias y la gestión documental, y hasta el esfuerzo de voluntarios por cumplir cada requisito en tiempo y forma es parte de la competición.

Las victorias y las derrotas son responsabilidad de todos empezando por quienes hacen lo posible por mantener el club y gestionarlo con responsabilidad. El equipo son todos los miembros del club incluyendo los deportistas abonados y hasta las entidades locales cuando son ellas las que facilitan instalaciones y medios con su mantenimiento, limpieza, etc.

Ante las derrotas o fracasos un deportista comienza por evaluarse a si mismo, y cada miembro del club asume su responsabilidad por hacer lo posible para que no vuelva a suceder.