El respeto a las normas, el primer valor del deporte


Que muchas normas son injustas y que muchas otras son un sinsentido es innegable. También a veces desconocemos su fundamento o propósito, y otras son un despropósito cuando los contextos han cambiado respecto al momento de su creación. Sin embargo el respeto a las normas, a los reglamentos y bases de participación o competición en el deporte es el primer acto de lealtad hacia el mismo.

En tiempos en los que en muchas ocasiones parece más grave y casi sancionable criticar las normas que incumplirlas, no dejaremos de insistir en que el respeto a las normas es el primer valor a transmitir en la educación.

La educación interpretada como proceso de adaptación social, distinta al aprendizaje de contenidos que sería la enseñanza, implica la adopción de actitudes y comportamientos que minimicen el riesgo de sufrir las consecuencias de incumpir la normas escritas y no escritas. En este sentido, el Deporte: juego, educación y superación fomenta este proceso por ser la base, su esencia. Todos jugamos desde niños e incluso en los juegos improvisados vamos añadiendo normas cuando vemos que algo no funciona. Todo juego supone un reto individual o colectivo a superar en el límite de las normas. Todo propósito de superación y reconocimiento individual o de terceros implica la posibilidad o la tentación de alcanzarlo bordeando los límites. A veces, la frustración de no alcanzarlo puede llevarnos a faltar el respeto al oponente, o que las faltas de respeto del oponente nos lleven a pensar y actuar justificando lo mismo.

Sin embargo, la esfera de la práctica deportiva y el respeto a las normas envuelve muchos más aspectos educativos. La satisfacción de superar un reto no tiene el mismo sabor cuando se consigue siendo conscientes de no haber cumplido con las normas. El respeto a las normas promueve la autoestima incluso cuando no se alcanza el objetivo por cuanto nos hace conscientes de manera objetiva de nuestras limitaciones y necesidad de mejorar. 

Si respetar las normas es respetarse a uno mismo, los mecanismos sociales y las dinámicas de grupo mantenidas o gestionadas por los líderes serán la base del respeto al grupo, los compañeros, el equipo, el club y el deporte en sí mismo. El respeto de las normas por parte de los líderes promueve la autoestima del equipoPor tanto, será siempre el propio equipo, el club, el que deba velar por el cumplimiento de las normas.

Por definición en su práctica y vivido como juego desde la infancia, el deporte es el primer precursor del respeto a las normas. Cualquier otro valor que el deporte transmite está supeditado a la base de la educación.

Las repercusiones que tiene el incumplimiento de las normas por parte de un individuo no son particulares. Las consecuencias son para todo el equipo, ya sea por la inferioridad de jugadores en un partido, sanciones posteriores, valoración e imagen pública de nuestro deporte, etc.

El respeto a las normas - al equipo - comienza por la puntualidad en la asistencia a las clases o entrenamientos o a los partidos, disponer del material necesario mantenerse atento y preparado para los ejercicios o el juego y evitar interrupciones, comunicar al equipo técnico las asistencias o posibles incidencias con la suficiente antelación, y concluye con el cumplimiento de las normas legales, los reglamentos y las bases de competición.