Aprovechemos las incertidumbres


Sacar provecho de cualquier situación o afrontarla potenciando lo positivo de ellas no es fácil cuando los niveles de incertidumbre superan los límites conocidos de nuestra capacidad de adaptación. 

No tener ningún escenario posible claro, sin poder planificar la formación y los entrenamientos en base a unos objetivos marcados por el calendario de la temporada, puede suponer un desaliento de los cuerpos técnicos que se transmita a los deportistas.

Si el objetivo era entrenar para disfrutar y evaluar lo aprendido en los partidos, ¿qué motivación podemos encontrar ahora? Quizás la respuesta es más sencilla de lo que parece. La vorágine habitual nos obliga a improvisar, adoptar cambios en los planes conforme a las incidencias en el calendario, y convertir la planificación de la temporada (estrategia) en un cúmulo de tácticas para cada partido con dificultades para consolidar conceptos y técnicas,

Ante la incertidumbre de posibles escenarios y su prolongación en el tiempo, como si el objetivo de la posible competición fuese lejano, la vuelta a las bases nos permitirá centrarnos en aquellos aspectos más concretos y básicos que las competiciones no nos permiten trabajar en el día a día. 

Igualmente, la variabilidad de los escenarios por semanas requiere que cuerpos técnicos y deportistas seamos capaces de adaptarnos. Si la eficacia y la eficiencia son las cualidades más importantes en las situaciones habituales y cotidianas, la capacidad de adaptación es la cualidad más importante en un contexto tan cambiante.

Trabajar pensando en la posibilidad de que la competición arranque en una fecha prevista, cuando las posibilidades de que se retrase son elevadas, podría derivar en una desmotivación definitiva si se postergase la fecha en varias ocasiones. Por ello, los objetivos del disfrute y la evaluación de los resultados deben centrarse en los propios entrenamientos. 

A la vez, los límites de aforo y las distancias impuestas a mantener limitan los objetivos posibles a técnicas individuales, o tácticas concretas de colaboración y juego que no pueden ser trabajadas en periodos competitivos por las premuras.

En definitiva, es necesario trasladar a los deportistas la importancia de aprovechar la situación actual para alcanzar objetivos y superar las carencias que más cuesta afrontar en las situaciones habituales. Pensar que ya nos pondremos en serio cuando empiece la competición es lo mismo que dejar los estudios para el día antes del examen.

Deben entender que estos trabajos son la base, el mismo concepto que cuando comenzaron a practicar su deporte favorito y aún no estaban preparados para divertirse en los partidos. Que esforzándose por mejorar estos aspectos, cuando comiencen de nuevo las competiciones serán capaces de desarrollar el estilo de juego quedó pendiente.

Mantener la forma, las rutinas semanales y no olvidar que el espíritu deportivo es la superación de retos propios sin necesidad de compararse con otros equipos son la base del deporte y los cimientos para volver más preparados.