Rutinas de banquillo en hockey


La frecuencia de los cambios en el hockey línea tiene como propósito mantener el rendimiento en cada turno. Su exigencia mental por la velocidad del juego y física por la intensidad de los esfuerzos, requiere ofrecer a los jugadores cortos periodos de recuperación para evitar el cansancio rápido, la pérdida de concentración y mantener la disciplina. Sin embargo, asegurar el máximo rendimiento, resultados y disfrute en el siguiente turno por parte de cada jugador depende del seguimiento de unas pautas por su parte cada vez que sale de pista.

Salir de pista al banquillo no es un castigo ni una reprimenda en este deporte. Es la oportunidad de recuperar las constantes óptimas para volver a la pista y darlo todo de nuevo

Si en el fútbol sala, por comparar con un deporte más conocido en nuestro país, hace años se trabajaba en el entorno de los 5 minutos antes de que el ácido láctico afectase así como la distribución del oxigeno incluyendo el cerebro, en el hockey se habla de periodos que pueden oscilar de los 45 segundos a los 2 minutos. No obstante, el número de líneas disponibles y otros factores en la dinámica de cada partido determinarán los periodos de cada jugador según decida el entrenador.

Desde las categorías base no competitivas es importante trasladar a los jugadores la función y propósito de su salida al banquillo. No solo se trata de que todos jueguen el mismo tiempo aproximado. Se trata de aprovechar el tiempo de banquillo para la recuperación y preparación para la siguiente salida a pista.

Para recuperar el estado físico y mental los jugadores deben vivir su tiempo de banquillo como parte del juego del partido. No están descansando sin más ni sin hacer nada. 

Deben seguir unas pautas de trabajo para volver descansados, preparados y con la mente clara:

1 - Recuperar la respiración

Esta expresión induce a error y más cuando se ha puesto de moda afirmar que la forma correcta de respirar es la diafragmática. Atendiendo a los movimientos del cuerpo el ser humano tiene varias formas de respirar útiles para distintas circunstancias, propósitos y necesidades: abdominal, costal o media y clavicular o alta, o combinaciones intermedias y totales de todas ellas. Ninguna es incorrecta salvo en los casos extremos de desórdenes o patologías.

En el caso que nos ocupa, en el banquillo queremos distribuir más oxígeno a nuestro cerebro, el resto del cuerpo y bajar las pulsaciones. De esta manera, además de dar la oportunidad al organismo de recargar los depósitos de las fuentes de energía, en nuestra mente pasará a predominar lo racional con la consecuente capacidad de evaluar, corregir y concentrarnos.

Nada más salir de pista el jugador debe centrarse única y exclusivamente en su respiración abdominal,  disminuyendo el ritmo cardiorespiratorio y aumentando su capacidad pulmonar sin hablar ni pensar en otra cosa.

2 - Hidratarse

Una vez que las constantes han bajado a niveles aceptables la hidratación será siempre parte de la rutina. En ocasiones no sentimos sed aunque hayamos perdido líquidos. Sin embargo, un porcentaje mínimo de falta de líquidos y la descompensación del equilibrio electrolítico afecta considerablemente al rendimiento. La hidratación en el deporte va más allá de las sensaciones y el placer de eliminar la sed.

3 - Revisar el turno anterior y comentar con los compañeros

Recordar lo que ha funcionado o aquello que ha sido un error en el turno anterior sirve para tratar de mejorarlo en el siguiente e iniciar el proceso de reconcentración en el juego. Intercambiar sensaciones con los compañeros es parte del concepto de equipo y el verdadero placer de nuestro deporte. Pero los dos pasos anteriores son fundamentales y primordiales.

4 - Ubicarse en el banquillo para salir de nuevo

El entrenador solo contará contigo cuando te vea sentado en el banquillo, atento al juego en pista, en posición y preparado para saltar con tus compañeros de línea. En ese momento ya no caben conversaciones con los compañeros. Es necesario estar atento a las indicaciones del entrenador y concentrado en lo que haremos en nuestro siguiente turno.

El tiempo disponible para aplicar estas pautas es variable en los equipos amateur por la disponibilidad de líneas. Por ello, es fundamental que los jugadores las sigan de forma rutinaria, y en el caso de que un jugador necesite más tiempo por alguna circunstancia excepcional avise al entrenador.

El turno de banquillo no es tiempo de no juego. Es parte del partido para hacerlo mejor juntos en el siguiente turno. El buen funcionamiento y aplicación de estas fases del partido se traduce siempre en un mayor rendimiento y disfrute. 

Jugamos como entrenamos y como recuperamos.