Etapas de desarrollo del equilibrio en los niños


Los beneficios del desarrollo equilibrio en los niños son indudables por tratarse de una de las diferencias evolutivas del hombre. El correcto desarrollo del mismo será una fuente preventiva de enfermedades y accidentes hasta la senectud (Sobre el equilibrio en el ser humano)

Sin embargo, su estimulación y refuerzo también incluyen su influencia en la capacidad motriz, cognitiva, emocional y social. La capacidad de adoptar la posición bípeda es paralela a la maduración del sistema nervioso y neuronal. Si bien cada niño tiene sus propios ritmos de desarrollo y las edades son aproximadas, el dominio del equilibrio estático - permanecer en pie - comienza a partir del primer año hasta concluir con la etapa infantil (5 -  6 años). A partir de esa etapa comienza el desarrollo del equilibrio dinámico hasta alcanzar sus máximas posibilidades coincidiendo con la consolidación del sistema nervioso y neuronal en el inicio de la pubertad. 

Entendiendo el equilibrio como la capacidad de mantenerse o desplazarse durante la realización de otras tareas, entre las que podemos incluir la observación y la exploración del mundo, es indudable la necesidad imperiosa que tienen los niños de desarrollarlo para descubrir e interactuar con el entorno de forma individual y grupal. Su integración con el entorno y los grupos sociales será mayor cuanto mas desarrolle el mismo. Al mismo tiempo, su capacidad para interactuar en y con el entorno con seguridad mejorará su autoestima y ampliará los límites de su zona de comfort disfrutando de más experiencias, y la consecuente creación de nuevas conexiones neuronales.

Para el control del equilibrio estático o dinámico - nos referiremos a ambos indistintamente por considerar que realmente no existe el estático puro - intervienen el sistema exteroceptivo y el propioceptivo sin olvidar el enfoque interoceptivo. El sistema central debe interpretar las señales de todos ellos y tomar decisiones para asegurar el equilibrio, la estabilidad, y evitar caídas o accidentes

Pues bien, del entrenamiento de todos ellos a través de la actividad física deriva en la automatización de todas ellas permitiendo la ejecución o el mantenimiento del equilibrio a la vez que se realizan otras tareas conscientes. Es decir, mediante el trabajo específico y la estimulación de estas capacidades vinculadas al equilibrio, conforme a las etapas de desarrollo, para la creación de conexiones neuronales ampliaremos las posibilidades de evaluación y toma de decisiones conscientes o también automatizadas en movimiento.

Partiendo de que es a partir de los 3 años cuando un niño toma conciencia de sí mismo reconociéndose frente a un espejo, en paralelo desarrolla su percepción corporal en el sentido cinestésico. Es decir, no lo hace en el sentido de la aceptación e integración social, que es una cuestión de edades superiores. Toma conciencia de su espacio interno con el esquema corporal, la lateralidad, la relajación y el control postural para poder dominar el espacio externo como consecuencia.

Es a partir de los 4 años cuando los niños muestran mayor actividad y seguridad motriz siendo capaces de imitar los movimientos que ejecutan otras personas (monitores o entrenadores) y aumentan considerablemente su capacidad para mantenerse sobre un solo pie. (Edad mínima para empezar a patinar)

Llegados a este punto y sin extendernos o profundizar en los detalles físicos, fisiológicos o psicológicos conviene aclarar lo que no suele analizarse en publicaciones ni estudios con el debido detalle sobre el equilibrio infantil. El equilibrio, como la capacidad de superar o dominar los efectos de la fuerza de la gravedad, debe desarrollarse en el sentido longitudinal y transversal con todo su componente tridimensional e incluso añadiendo el tiempo o el desplazamiento como otra de las fuerzas influyentes. (Nota: Nos referimos a los planos o direcciones de desplazamiento. No a los Planos y ejes del Sistema locomotor como se concibe en anatomía)

Hasta los 6 años los niños no afrontan el reto del equilibrio transversal salvo aquellos cuyo desarrollo sea superior a la media. Con equilibrio transversal nos referimos a desplazar el centro de gravedad sobre la vertical del plano longitudinal de desplazamiento o incluso exterior. Es decir, la tendencia será siempre, por reacción instintiva de seguridad, la de mantener el centro de gravedad en algún punto intermedio de las dos extremidades inferiores.

Uno de los valores añadidos del patinaje como actividad física para los niños e incluso los adultos es justo el reto que supone el trabajo de desplazamiento y control del centro de gravedad en el plano transversal, o fuera del longitudinal dicho de otra manera.

Hasta los 12 años puede parecer que se entra en un periodo único de consolidación de lo desarrollado hasta los 6, como si la curva de aprendizaje o desarrollo se situase en una meseta sin mejoras aparentes. Sin embargo, a pesar de ser menos perceptible, con el trabajo adecuado en su actividad deportiva además de la fuerza y la experimentación durante el juego se produce una evolución imprescindible en el ser humano en relación a la coordinación y la psicomotricidad: la independencia del tren superior e inferior.

No obstante, se pueden diferenciar etapas o ciclos de gran relevancia y aplicación en el patinaje:

Entre los 6 y 8 años, además del aumentar tono muscular en movimiento, los niños son capaces de mantener el equilibrio sobre un pie con los ojos vendados. Por lo que podemos considerar que madura la relación y coordinación con el sistema vestibular independientemente de la vista. Se puede trabajar la atención visual a otros elementos del espacio en el juego o la actividad física. Algunos niños ya alcanzan niveles aceptables del ciclo posterior disfrutando de las inclinaciones laterales en movimiento y desarrollan la capacidad de mantenerlas o corregirlas dinámicamente.

A partir de esta edad, gracias a la independización de la vista, los niños pueden prestar atención a cuestiones elementales de lógica y pensamiento en los juegos de equipo, como ocurre con el Hockey línea.

En un segundo ciclo, hasta los 10 años, se mejoran aspectos dinámicos como la recepción de saltos y los reequilibrios. La mejora considerable del equilibrio se debe a la capacidad de modificar la posición del centro de gravedad trabajando los ángulos longitudinales y transversales entre el tren superior e inferior con la coordinación suficiente. Aunque los niños con estimulación o desarrollo temprano a través de actividades físicas específicas, como es el patinaje y las ventajas que ofrece en este sentido, alcanzan este nivel de madurez un poco antes, podemos decir que es en esta etapa cuando las las extremidades se abandonan como elemento de reequilibrio.

De los 10 a los 12 años, la capacidad de entender conceptos teóricos les permite la conceptualización de sus propias dinámicas y los movimientos de equilibración comienzan a ser analíticos. Es este ciclo cuando podemos iniciar la transmisión de conceptos teóricos en los juegos de equipo si el equilibrio a alcanzado las cuotas necesarias de desarrollo y automatización.