Mantenimiento, ajuste y limpieza de patines

Unos patines sin puesta a punto limitan nuestro aprendizaje y disfrute. El mantenimiento periódico es una tarea sencilla que puedes realizar incluso con tus hijos para transmitirles conocimientos además de hacerles partícipes de la responsabilidad sobre sus propiedades si son ellos los que patinan. 

A veces, por pereza o por pensar que es complicado, no realizamos el mantenimiento y limpieza de los patines. Igualmente, los patines de gama media alta admiten ciertos ajustes orientados a mejorar la ergonomía, el rendimiento y la práctica dependiendo de nuestras capacidades, objetivos y características personales. El momento de la limpieza es el del mantenimiento y los ajustes, e incluso de cambios importantes de configuración.

En el siguiente artículo tratamos de informaros y dar respuesta a las dudas que nos habéis planteado a lo largo de estos años. Si no encuentras respuesta a las tuyas no dudes en consultarnos y trataremos de actualizarlo. 

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    El kit de limpieza, repuestos y herramientas

    Disponer de los repuestos más habituales puede evitar que te quedes sin patinar algún día por no ser previsor. Rodamientos, ruedas y un freno de taco si lo utilizas son la piezas que más desgaste sufren y que hay que renovar periódicamente. En Anatomía y tipos de patines en línea puedes conocer las existentes e identificar las que se adecúan a tus patines.

    La mayoría de los patines requieren una llave allen 2 de milímetros (el tamaño clásico de Ikea) para los mantenimientos habituales. En el caso de eje con doble rosca serán dos las que necesites. Aunque algunos modelos tienen llaves torx para sus ejes. El freno de taco y otras piezas suelen anclarse con tornillos de cruz, y algunas marcas y modelos utilizan un torillo allen de mayor envergadura en los anclajes de la bota.

    Si los separadores son tubulares de 6 milímetros el extractor evitará que puedas dañarlos al desmontar las ruedas.

    Un cepillo de dientes viejo, un interdental, bastoncillos y trapos viejos te ayudarán a eliminar la suciedad más gruesa en cualquier hueco o rendija.

    Aunque existen productos específicos para la limpieza de los rodamientos, consideramos que no merecen la pena debido a su elevado coste cuando se trata de iniciación o amateur. La gasolina es el disolvente más barato con capacidad sobrada para eliminar las partículas que afectan al rendimiento de los rodamientos y contribuyen a su desgaste, u otros productos disolventes habituales en el hogar.

    ¿Aceites o grasas como lubricante?

    Igual que sucede con los denominados limpiadores, el precio de los lubricantes específicos es elevado para los requisitos de niveles amateur o de iniciación. 
    La elección del lubricante para los rodamientos no es un tema baladí si tienes en cuenta que, si bien su función principal es la de minimizar la fricción interna de los materiales y servir de refrigerante, también es protectora de agentes externos al evitar la corrosión, condensaciones de agua y actuar como capa protectora o sello a modo de junta

    La conveniencia de utilizar grasa o aceite en los elementos mecánicos de los patines (rodamientos y ejes) depende de factores como la temperatura, fuerzas, cargas, velocidad, ambiente, tiempos, etc. Ninguna de las dos opciones es mejor o peor y la elección óptima debe adecuarse al entorno y las condiciones en las que sueles patinar.

    La demulsibilidad es la capacidad de un lubricante para repeler el agua y evitar o retrasar corrosiones en el caso que nos ocupa. Podemos relacionarla también con la capacidad para diluirse o ser arrastrado por el agua. En este sentido, con todos los grados intermedios que existen en la gran variedad de lubricantes disponibles, las grasas son las que mayor protección del agua y la suciedad aportan a los rodamientos. Como consecuencia también disminuye la necesidad de mantenimiento periódico. Sin embargo, su mayor densidad limita la duración de la rodada. 

    Los aceites ofrecen menor resistencia a la rodada y la pérdida de velocidad se alarga. Sin embargo, se ven más afectados por los agentes externos y requieren un mantenimiento más frecuente de los rodamientos. Se diluyen con facilidad en el agua siendo mayor el riesgo de corrosiones, sobrecalentamientos y pérdidas de eficiencia o incluso llevando al bloqueo.

    El agua, e incluso la humedad en el ambiente, pueden eliminar el lubricante por completo. De cara a nuestra elección debemos tener en cuenta también que el agua en el suelo las ciudades incluye sustancias de la contaminación y que el de limpieza de las calles suele llevar añadido jabones y disolventes o desinfectantes. Incluso si patinamos en pistas o zonas techadas la proporción de partículas es distinta con al existencia de paredes y si el suelo se ha limpiado o no.

    La elección del lubricante más adecuado depende del propósito y los entornos en los que patines. 

    Manos a la obra

    Para desmontar las ruedas de la guía necesitarás la llave allen o torx que suele venir con tus patines. Al extraer las ruedas del chasis es recomendable colocarlas de manera que puedas recordar en qué orden estaban para facilitar su rotación. Más abajo te explicamos en qué consiste la rotación de las ruedas para que puedes hacerlo según tus gustos y propósitos.

    Los rodamientos se extraen fácilmente haciendo palanca salvo cuando los separadores son tubulares. En ese caso necesitarás una llave con extractor para sacarlos por empuje. En ambos casos más vale maña que fuerza y te recomendamos ser prudente para no dañar ninguno.

    No te recomendamos desmontar el escudo o el sello del propio rodamiento. Salvo que dispongas de las herramientas y el entorno adecuado es más fácil que dañes el rodamiento a que la limpieza y lubricación que obtengas merezca la pena.

    Los ejes y los separadores también sufren el efecto de los agentes externos. Por lo que te que recomendamos sumergir en el limpiador todas las piezas durante unos veinte minutos agitándolos periódicamente en un recipiente y cambiando su posición para que actúe en todas las zonas. 

    Mientras el disolvente actúa, con trapos viejos, un cepillo de dientes y un interdental debes limpiar el polvo y tierra de cada hueco del patín: guías, roscas, llantas de las ruedas... Aprovecha para lavar los botines si son extraíbles y sacar brillo a las botas.

    Si tenías previsto algún ajuste o cambio de guías es el momento antes montar las  ruedas. Más abajo, en
    El ajuste de las guías: mejora tu técnica, rendimiento y evita lesiones te explicamos la importancia de esta cuestión.

    Antes de lubricar debes dejar que los rodamientos se sequen y el disolvente se evapore sobre un trapo. Aprovecha para comprobar que no haya ninguno dañado u oxidado. El disolvente elimina toda la lubricación que existiese. Por lo que no debes interpretar que el rodamiento está dañado por oponer resistencia al giro o emitir cierto ruido. Dependiendo del tipo de lubricante que vayas a utilizar la dosificación es distinta. Ten en cuenta que el separador y los ejes son piezas que también friccionan en el interior de la rueda a la hora de aplicar el lubricante. Igual que, el exceso puede rebosar y facilitar la acumulación de polvo.

    Al montar las ruedas de nuevo no olvides incluir los separadores y asegúrate de que los rodamientos encajan perfectamente en las llantas de las ruedas. Un montaje incorrecto impedirá su rotación fluida. Para que el lubricante se distribuya uniformemente es necesario cierto rodaje o rotación intensa de las ruedas.

    Si al montar las ruedas en el chasis compruebas que alguna no gira o no lo hace uniformemente puede deberse a un montaje incorrecto de los rodamientos. Te recomendamos probar a encajarlos de nuevo.

    Rotación de las ruedas y cuándo sustituirlas

    La decisión de sustituir las ruedas por unas nuevas es una cuestión particular que depende de gustos, economía y propósitos. El desgaste no es homogéneo dependiendo de su posición e incluso el patín derecho o izquierdo. Dependiendo de sus características, como la dureza y sección, el desgaste afecta de distinta manera a su propósito. Igual que, dependiendo del tipo de patinaje que practiques, su desgaste afecta de distinta manera a cada disciplina y al rendimiento que quieras obtener de ellas. Incluso las superficies sobre la que patines y tu propia técnica tienen distinta influencia.

    No existe un límite establecido en el que deban sustituirse las ruedas salvo el de la propia comodidad o que ya sea el cuerpo interno o las llantas los que contactan con el suelo. En el caso de las ruedas blandas y si tus prácticas de patinaje incluyen fuerza y potencia elevadas es posible que antes del desgaste se produzcan roturas y resquebrajamientos.

    Las ruedas no tienes por qué sustituirlas todas por juegos completos. Dependiendo del sistema de rotación que apliques el límite de cada una lo alcanzarás en distinto momento. 

    Tipos de rotaciones: flat o algún rockering

    El desgaste desigual de las ruedas comienza por el canto interior. Por lo que, son modificar su posición el cambio de patín de las ruedas para que el canto menos desgastado quede en el interior del pie es una pauta a seguir con independencia del sistema de rotación que apliquemos.

    Ningún sistema de rotación es el mejor por facilitar el patinaje ni porque vayan a aumentar la duración de las ruedas. Son muchos los factores que intervienen en su desgaste, e incluso muchas veces no es prioritario pensar en su duración sino en sacar su máximo provecho.

    Aunque el verdadero rockering lo obtenemos de los chasis y ruedas originales, podemos aprovechar el tamaño desigual de las ruedas para obtenerlo con las rotaciones, ya sea tipo banana, high-low, etc.



    El ajuste de las guías: mejora tu técnica, rendimiento y evita lesiones


    Tu técnica, evolución en el aprendizaje, el rendimiento e incluso algunas lesiones están directamente relacionados con el ajuste de las guíasPor alguna razón, son las grandes olvidadas en cuanto a su ajuste, y sólo pensamos en ellas cuando queremos disfrutar y probar otro tamaño de ruedas o configuración. (Puedes leer más al respecto Anatomía y tipos de patines al respecto.) Sin embargo, los patines de gama meda-alta admiten ciertos ajustes cuyos efectos son notables. Si tenemos en cuenta que no somos simétricos, y que nuestra pisada no es igual con ambos pies, parece lógico pensar que no tiene sentido mantener las guías con la misma posición iguales en los dos patines.

    Todos supinamos o pronamos en mayor o menor medida con cada pie, disponemos de cierta abducción o aducción, y en algunas personas las llamadas rodillas de niño les impiden mejorar su técnica. Los efectos de estas cuestiones ortopédicas se incrementan sobre los patines debido a la mayor altura y la necesidad de mantener el equilibrio sobre el borde de un plano vertical. Cuanto mayores sean las ruedas de nuestros patines mayor será el efecto. Por ello, incluso cuando pensamos que no tenemos problemas de pisada, sobre los patines a veces salen a la luz si nos falta experiencia, fuerza y técnica.

    Por supuesto, el patinaje también puede ayudar a mejorar este tipo de problemas ortopédicos dentro de la mesura y las prescripciones de especialistas médicos. El fortalecimiento de zonas específicas y la naturaleza misma de nuestro deporte ayudan a la corrección de posturas y la educación del movimiento.


    Los puntos de anclaje son ranuras que permiten deslizar lateralmente las guías cambiando su posición y ángulo hacia el exterior o el interior. La posibilidad de abrir o cerrar el ángulo permite configurar los patines para tener una arrancada más potente o una zancada más larga respectivamente. Sin embargo, la posibilidad de ajustarlas nos sirve también para corregir o compensar el efecto de nuestras deformidades, defectos de pisada y mejorar nuestro patinaje. 

    Otra alternativa opcional o complementaria es el uso de cuñas, que no modifican la posición del punto de apoyo del chasis pero sí la inclinación de la bota y por ende la distribución de los pesos y contactos de la planta del pie (el ángulo transversal) Con estas mismas cuñas, o arandelas puede modificarse el ángulo longitudinal. Si bien no tiene relevancia sobre los defectos de pisada que hemos mencionado, permiten modificar posturas de inclinación, traslación de pesos y leves mejoras en la potencia de empuje.

    El ajuste de las guía debe realizarse progresivamente, sin excesos, probando gradualmente y dedicando varias sesiones que permitan evaluar sensaciones y encontrar el punto óptimo particular para cada uno en cada pierna. La modificación de los puntos de anclaje y ángulos con las cuñas no son opciones excluyentes. Pero la percepción y evaluación del efecto de ambas conjuntamente no es sencilla.

    No debemos olvidar que también tenemos alternativas como las plantillas o rellenos para zonas concretas.

    Las alternativas son numerosas y a veces es una combinación de varias las que nos proporcionan la solución definitiva dependiendo de los patines, nuestros pies (horma) y objetivos. Cualquier solución o ajuste debes acometerlos poco a poco permitiendo la evaluación y la adaptación.