Respiración, patinaje y aprendizaje



Aunque cada disciplina, y dentro de cada una su modalidad, supone esfuerzos distintos de la caja torácica, así como los requisitos de oxígeno del organismo, si nos centramos en el aprendizaje, en una actividad tipo fitness o en rutas medias y de medio fondo dependiendo del estado de forma de cada uno, el control de la respiración acompasada con nuestros movimientos ofrece grandes mejoras de rendimiento y resistencia.

Más allá de necesidades específicas de esfuerzos anaeróbicos en algunas disciplinas y las particularidades de la postura y los movimientos del patinaje de velocidad, sobre las que existen estudios específicos por su incidencia en el flujo sanguíneo y la oxigenación muscular, la correcta respiración es fundamental para la ejecución eficiente de los esfuerzos y evitar el agotamiento o facilitar la recuperación.

Adecuar tu respiración a los movimientos influirá directamente en tu eficacia y eficiencia. 

Antes de plantearte distancias o retos te recomendamos aprender a coordinarla. 

Sin embargo, la postura del patinaje y el balanceo sobre cada pierna influyen directamente en la capacidad abdominal y torácica. La fortaleza de la espalda y el cinturón abdominal son fundamentales en la capacidad de inspiración al ayudarnos a mantener la máxima longitud entre la espalda y la cadera. Mantener la expansión del tórax también es fundamental. Así como, concentrarse hasta automatizar la respiración y acompasar la cadencia de las zancadas junto al balanceo del tren superior sobre la pierna deslizamiento.

Por otra parte, no debemos olvidar que nuestra respiración también está relacionada con el ritmo de los latidos de nuestro corazón y viceversa. En este sentido, lo que te proponemos es la respiración abdominal o diafragmática entrenando el ritmo para conseguir que sea relajada, profunda y regular.

Para trabajar la coordinación de la respiración te recomendamos que pruebes dos criterios. Incluso, es muy recomendable que los pruebes sin patines al principio, simulando los movimientos y trabajando la respiración. Ninguno de los dos es el bueno. Ambos son perfectos para cada caso o situación en la que te puedas encontrar dependiendo de tu nivel de patinaje o el propósito de lo que estés entrenado en cada momento. 

Ciclo por zancada - Puede ser muy adecuado si te inicias en el patinaje para mejorar tu técnica básica por permitir que te concentres en cada movimiento de tu cuerpo con independencia del lateral. Sin embargo, requiere de una rodada larga por zancada.

Básicamente se trata de realizar la exhalación cuando empujas con una pierna y la inhalación al recogerla. El momento de exhalar con la otra pierna comienza justo cuando has apoyado la que inhalaba. 

Concéntrate en respirar despacio y profundo para alargar tu zancada si todavía tienes que mejorarla. Ya llegará el día en el que se convierta en velocidad fruto de poder hacerlo sin pensar, aplicar mucha más fuerza sin descontrolarte y ser capaz de trabajar el lado externo e interno de las ruedas.

Ciclo por ciclo - Es posible que debido a la longitud de la zancada todavía no puedas coordinar un ciclo completo de inhalación y exhalación con cada pierna. En ese caso puedes tomar como referencia una pierna de inhalación y otra de exhalación. Pero, procura intercalar la alternativa cada cierto tiempo para trabajar ambas.

Ninguna de las dos opciones son de aplicación rigurosa a la hora de la verdad. Dependiendo de la pendiente del terreno, la velocidad, tu zancada y el ritmo respiratorio del momento aplicarás una u otra. Es como un cambio de marchas que, si aprendes y consigues aplicarlo sin pensar te permitirá plantearte cada día nuevos retos y objetivos en las rutas.