Discapacidad visual y patinaje (equilibrio y orientación)


La experiencia de impartir clases de patinaje a personas con discapacidad visual siempre es enriquecedora. 

La comunicación e intercambio de impresiones o necesidades de cada parte nos ha llevado en varias ocasiones a ser capaces de recorrer cinco kilómetros en 5 sesiones, como por ejemplo con Yolanda (presidenta de la Asociación Española de Aniridiasin esta patología y con una discapacidad visual casi completa), en el Parque del Retiro sorteando incluso obstáculos urbanos como, grietas, bordillos y distintas texturas de asfalto o suelos complicados como las superficies podotáctiles (PPR en el argot del patinaje urbano).

Si bien es habitual que la persona acompañante en la práctica deportiva se encuentre próxima al discapacitado visual e incluso en ocasiones enlazado, nuestro enfoque siempre fue el de conceder mayor libertad y autonomía para la toma de decisiones. 

En este sentido, nuestro trabajo consistía en aprovechar la capacidad auditiva para el posicionamiento y la orientación. El ser humano calcula distancias y direcciones también con el sentido del oído gracias a nuestra capacidad biaural. Es evidente que no es tan precisa como la estereoscópica pero, ante la ausencia de ella consideramos mejor potenciar los recursos propios de cada persona que atarla y reducir su autonomía.

Las clave fundamental para facilitar la orientación mediante el oído es establecer una distancia suficiente emitiendo los sonidos y órdenes pertinentes. Las distancias cortas, una vez que el criterio como equipo es que la cadera debe orientarse siempre hacia el sonido, son arriesgadas porque pueden inducir a realizar movimientos inviables en el patinaje. Con distancias superiores a los 10 metros conseguimos realizar giros de hasta 180 grados, como un cambio de sentido en calles y hasta con cross over.

Patinando de espaldas y de cara al alumno basta con hablarle para que corrija posturas o vaya mejorando el equilibrio y la armonía, a la vez que se le pueden indicar los tipos de firme y obstáculos que encontrará para que adopte la postura adecuada para superarlos rodando, sin frenar, u ordenar la parada por ser inviable su superación.

En cuanto al equilibrio y el control postural de las personas con discapacidad visual existen numerosos estudios sobre las dificultades con las que se encuentran, ya sean casos congénitos o no, y llama la atención no haber encontrado proyectos serios o documentación sobre las aportaciones y los beneficios que aportaría el patinaje por la naturaleza propia de esta actividad física.

*Nota - Aprovechamos para animar a cualquier colectivo de personas con discapacidad visual a contactar con nosotros para conocernos y valorar la posibilidad de desarrollar un proyecto piloto al respecto.

Sin embargo, por mucha experiencia que tengamos, acertemos con las pruebas y propuestas, o que fruto de la creatividad descubramos nuevas alternativas, faltaba ponernos en los "ojos de un ciego" y experimentar en la medida de lo posible sus sensaciones. En ningún caso es equiparable la prueba al 100% pero, nos permitió aprender un poco más.