¿Casco sí o no? El eterno debate.


El debate sobre el uso obligatorio del casco en el patinaje es una constante similar al actual en lo que se refiere a la obligación de utilizarlo cuando la bici se utiliza como Vehículo de Movilidad Personal.

Sin embargo, en el ámbito del patinaje observamos en numerosas ocasiones razones carentes de una visión desde distintas perspectivas, e incapacidad para aceptar otros puntos de vista que hagan cambiar la postura original.

Desde la perspectiva deportiva (federada) el uso del casco en algunas disciplinas es un debate abierto desde hace años. Nos referimos a aquellas en las que no se impone como obligatorio en sus reglamentos e incluso utilizar algo que cubra la cabeza a modo de accesorio en las competiciones requiere la autorización de los comités, como el patinaje artístico y el freestyle slalom porque la expresión artística se incluye en las puntuaciones. Por otra parte, en el caso de los saltos y por las considerables alturas que alcanzan los deportistas el riesgo de recepción incorrecta y sufrir una mala caída golpeándose la cabeza o sufrir consecuencias en las cervicales es elevado, pero el casco no es obligatorio. 

Es importante recalcar que los seguros deportivos contemplan y cubren estos aspectos, cuando se trata de disciplinas practicadas en un entorno federado o eventos "privados" con la contratación obligatoria de la póliza. Por ello, deben ser los clubes y las federaciones junto a otras entidades reguladoras las que analicen y decidan sobre sus propios cambios reglamentarios

En el caso de la práctica del deporte o el ejercicio físico sin una póliza de seguro ad hoc, la obligatoriedad o no del uso del casco debería ser planteada desde la perspectiva de la responsabilidad social. Sin ser necesario entrar en debates sobre derechos individuales acerca de nuestra propia vida y salud, es importante que todos seamos conscientes de que ejercer esos derechos influyen en los demás. Las lesiones que tú sufras suponen un uso de recursos públicos que podrían dedicarse a otras necesidades inevitables. Y ante una lesión duradera o de por vida, para quienes se empeñan en no utilizar el casco, quizás sea más convincente hacerles conscientes de que para sus familiares y amigos puede suponer un gran sacrificio en sus vidas: tener que dedicar sus recursos a atenderlos y cuidarlos.

Por ello nosotros no nos planteamos el debate desde el ángulo de las obligaciones o prohibiciones, sino el de la educación y la responsabilidad. De la misma manera que, justo en las fechas de publicación de este artículo, el consenso sobre el uso de mascarillas está generalizado por el bien común y lo aceptamos con independencia del valor que demos a nuestra vida individualmente, parece lógico pensar que deberíamos aceptar el uso del casco como un ejercicio de responsabilidad debido al riesgo de lesiones al patinar y la consecuencias para los demás.

Evidentemente, el riesgo es variable dependiendo del entorno, la disciplina y la destreza del patinador. Y, puesto que el riesgo cero no existe, lo lógico es estar abierto a ciertos umbrales y ventanas de opciones.

Sin embargo, cuando se trata de patinaje de iniciación, urbano o freeskate el entorno es no controlado por definición. Son demasiados los agentes y factores externos como para pensar que el riesgo asumido solo depende de nosotros.

En cuanto a entidades como las empresas fabricantes de patines desconocemos sus argumentos para publicar vídeos y fotografías en entornos no controlados. Por mucho que en las sesiones de grabación el entorno sea seguro, las imágenes transmiten situaciones reales que incluso los niños ven e interiorizan.

Para nosotros siempre será más atractivo un chico o una chica que se quiere, se cuida y transmite valores adecuados que su preciosa melena.