Patinar no es caminar: la postura, el empuje y la armonía

El principal error que cometemos al iniciarnos en el patinaje es pretender desplazarnos emulando los movimientos naturales que realizamos al caminar. Este hecho, además de impedir la evolución técnica, comporta riesgos para la seguridad.

Patinar es deslizar o rodar sobre una superficie. Para ello debemos adoptar una postura que nos permita trasladarnos de manera estable y a la vez impulsarnos. La estabilidad la vamos a conseguir adoptando y manteniendo lo que se denomina la postura base del patinaje con el centro de gravedad bajo y adelantado:

1 - Rodillas flexionadas hacia delante de manera que nuestros glúteos quedan en la misma vertical o más adelantados que nuestros talones. Puedes tomar como referencia también que tus rodillas tapan la puntera del patín

2 - Hombros adelantados de manera que queden en la misma vertical que nuestras rodillas o por delante.

3 - Otro criterios añadido de comprobación y seguridad es que tus manos alcanzan a tocar las rodillas y que el peso es carga sobre las punteras.

Manteniendo esta postura, además de facilitar el deslizamiento, se evitan los riesgos de las peligrosas caídas de espaldas. 

Si para rodar pretendes adelantar un patín perderás la postura base indicada, tu centro de gravedad se retrasará y, además de la inseguridad, las fuerzas serán contrarias el sentido de deslizamiento. Una vez adoptada la postura base, el impulso para rodar con los patines se obtiene con el empuje. Mientras mantienes el equilibrio y la postura base con una pierna, que soportará tu peso en la rodada, con el otro patín deberás empujarte. Aunque en algunos aspectos puede equipararse al empuje del patinete, el equilibrio requerido sobre una línea de ruedas es mayor y es necesario girar el tobillo para aprovechar toda la fuerza que ejercemos al estirar la pierna contra el suelo.

Para mantener el equilibrio sobre la pierna de rodada debes tener en cuenta que el centro de gravedad debe ubicarse en el mismo plano de dirección. En este sentido puedes tomar como referencia que nariz, rodilla y puntera deben alinearse, y que el balanceo de los brazos sobre esa pierna también ayudará a trasladar los pesos.

Al patinar debemos alternar el empuje tipo "patinete" con cada pierna. Es decir, debemos balancear el equilibrio de una pierna a la otra debiendo coordinar el tren superior con el inferior. La compenetración del tren superior e inferior es uno de los aspectos más exigentes en la coordinación humana. A este balanceo y cambio de equilibrios homogéneo y simétrico podemos denominarlo armonía.