Cabeza solo tienes una. Utiliza el casco


Más allá de que en algunas disciplinas pueda resultar en parte contradictoria la no obligatoriedad del uso del casco, como es en los saltos de freestyle o el patinaje artístico y sobre las que ya existe el debate oportuno, las lesiones en la cabeza y cervicales pueden tener consecuencias irreparables.

Infravalorar la seguridad frente a sustos de consideración y gravedad que ofrece el casco homologado por la baja probabilidad de tener un accidente es despreciar tu parte más valiosa, la cabeza. Igualmente, la altura y el peso los que determinan la intensidad de los posibles impactos con la cabeza contra el suelo ante potenciales caídas. Por lo que, no deberían ser los adultos los que más se despreocupen de este elemento de seguridad y dejen de transmitir a los más pequeños la necesidad de utilizarlo incluso en reposo pero sobre los patines.

El diseño de los cascos y sus complementos varía en función de la disciplina y los riesgos potenciales de cada una. Sin embargo, los criterios para ponérselo correctamente son similares en todas ellas.

La talla de los cascos se suele indicar en su interior por el contorno horizontal de la cabeza a la altura de la frente. Son convenientes los regulables y los de cierta gama incluyen esta posibilidad de forma longitudinal y transversal con tornillos o una pieza interior que se ajusta con straps micrométricos vía seguros de presión o rosca. Asegurate de que el casco es de tu talla y que se ajusta perfectamente sin movimientos cuando agitas la cabeza o intentas moverlo con tus manos.

La Y de la correa debe quedar debajo de tus oídos y ajustarse en tu garganta de manera que si abres la boca notes la presión o no quepa más de un dedo.

Un casco mal ajustado no te protege de nada porque en caso de impacto se descolocará de la cabeza o saldrá despedido.

Quienes tenemos experiencia hemos visto y vivido accidentes en los que los cascos han sido vitales. No desprecies tu cabeza.

Si por un accidente el casco sufre un golpe no dudes en sustituirlo por uno nuevo, igual que si observas desperfectos en él o deja de ajustarse correctamente.