Deporte y autoestima



Por definición el deporte implica la superación continua de retos individuales o colectivos. Solo con decidir practicar un deporte ya estás mejorando tu autoestima. Decirte a tí mismo "yo puedo", "yo soy capaz" es el primer acto de amor propio, aprecio y valoración de uno mismo.

Que los sistemas educativos de los países con mayor crecimiento o potencial el deporte sea una piedra angular en los planes curriculares demuestra su indiscutible importancia.

Sin embargo, reflejar cómo el deporte se proyecta en la vida cotidiana, la educación y la salud mental nos parece un buen punto de partida para la colección de artículos que os ofreceremos en el GIMNASIO

Si definimos la autoestima como la valoración que tenemos de nosotros mismos y asumimos que esta fluctúa en relación a las experiencias, los éxitos y los fracasos, es imposible desvincularla de la motivación por ser determinante en nuestro estado de ánimo.

Dado que la percepción de los retos es subjetiva y conforme a nuestro estado de ánimo, fortalecer y mantener los elementos de la autoestima es fundamental. Seguridad, identidad, propósito, competencia y pertenencia son claves en su conjunto y con relevancia variable a lo largo de nuestras vidas. Cualquiera de estos pilares o incluso varios pueden tambalearse fruto de una mala experiencia.

Sin embargo, concebir el deporte con el objetivo la superación continua por encima de ganar a otros - victorias personales - es el secreto para recuperarnos de los fracasos y tropezones. El secreto de los grandes deportistas no son sus victorias. La razón de su éxito es la recuperación de las numerosas derrotas gracias a la autoestima.

El deporte y la autoestima se retroalimentan. La superación de retos eleva nuestra autoestima y nos motiva para establecer los nuevos con mayor confianza, alentando una mayor perseverancia y constancia.

Dado que el deporte requiere de mucho más que capacidades físicas como la disciplina, el esfuerzo, la higiene, el respeto de las normas, etc. y que sin todo el conjunto es imposible alcanzar los retos, es la puesta en práctica de sus hábitos y valores, sin necesidad de llegar a ser los campeones, los que refuerzan nuestra autopercepción y estabilidad emocional.