Los patines como V.M.U. y las ordenanzas

El patinaje ha superado las zonas restringidas de parques como actividad de ocio y deporteAparte de las disciplinas concretas, que deben practicarse en entornos seguros y adaptados, somos numerosos los rollers que utilizamos los patines para desplazarnos por la ciudad.

El auge de los Vehículos de Movilidad Urbana y el reconocimiento de los patines en las nuevas ordenanzas municipales como tales, aunque de manera poco clara y con numerosas contradicciones e incoherencias, es el reflejo de la transformación urbana.

Cada vez es mayor la presencia de personas que utilizan los patines como medio de transporte en sus actividades cotidianas.

La disparidad de criterios en las ordenanzas municipales sobre la utilización de las vías públicas con patines se ha reducido. En cada ciudad te encontrabas con una problemática distinta y criterios municipales dispares sin saber a qué atenerte en cada caso.

El auge de los VMU ha requerido la elaboración o actualización de las ordenanzas de movilidad contemplando los distintos tipos existentes según la DGT. En este sentido la inclusión de los patines es ambigua. Aunque son clasificados como un Vehículo de Movilidad Personal, las posibilidades de uso de las vías contienen excepciones y particularidades respecto a los considerados en su grupo o tipología. En algunos capítulos de las ordenanzas la circulación de los patinadores es regulada como si se tratase de peatones. Mientras que en otros se les conceden mayores posibilidades de desplazamiento y uso que a otros VMU.

En el caso de las grandes ciudades como Madrid, la gran cantidad de tipos de vías que se han creado para su clasificación crea un maremagnum de posibles combinaciones para los VMU con ausencia de lógica y sentido. No existe continuidad entre tramos. Cuando no es por el diseño urbano de la ciudad, es porque los carriles bici se desarrollan por tramos con distintos criterios y diseños incluso a lo largo de una misma vía.

En el caso de los patinadores las contradicciones y ambigüedades en las ordenanzas son tan graves que, dependiendo del capítulo se nos regula como peatones o vehículos. No tiene sentido cambiar de figura regulada cada 100 metros:

  • En el caso de ser peatones se invoca al respeto y el sentido común en cuanto al comportamiento en las aceras sin poder superar los 5 km/h. Nada que objetar al respecto, salvo la ironía acerca de cómo se hacen las mediciones para certificar posibles expedientes sancionadores por exceso de velocidad y el aviso a los peatones de que está prohibido correr si se te escapa el autobús.
  • Cuando la regulación se refiere a los patines como VMU los sinsentidos y las contradicciones proceden fundamentalmente de la indefinición y la excesiva diversidad de tipos de vía que se contemplan. Encajar en un mismo texto regulador a los patinadores como peatones y como VMU, pero de ningún tipo (A o B), es inviable si no se redacta adecuadamente y sin ambigüedades. 

La posibilidad de ser considerados de una forma u otra dependiendo del contexto y los metros que separan las dos aceras de una calle no tienen sentido. Que la consideración de peatón o vehículo varíe en función de la forma que se haya aplicado para delimitar o señalar el carril bici en las calles es el  colmo del absurdo cuando no e aplica al resto de VMPs.

Mientras que en muchos artículos de entidades especializadas los patines se denominan vehículos de movilidad personal con las ventajas de que ocupar igual o más que los VMU de tipo A y B, y que igualamos o superamos su velocidad, a la vez que sí tenemos la posibilidad de señalizar las maniobras por llevar las manos libres, la ordenanza se pierde sobre sí misma sin saber dónde ubicarnos a los patinadores.

Tenemos mayor capacidad de desplazamiento en cuanto a kilómetros por los carriles bici habituales, pero tenemos restringido el uso de la mayor parte de los creados o adaptados en el centro de la ciudad. Y en el caso de los usuarios de los VMU A y B se invierte la situación. El sentimiento de trato incoherente es lógico.

A pesar de que los patines son un Vehículo de Movilidad Personal más versátil y capaz que los denominados VMU A y B nos encontramos en el limbo regulador. En el caso de parques y zonas de ocio la situación es similar con extrañas disposiciones sobre velocidades y cuestiones relacionadas con los más pequeños.

La ausencia de normativas claras en las que cada municipio opta por soluciones particulares, a pesar de ser los mismos medios de transporte, y las particularidades de las infraestructuras en cada ciudad, nos lleva a seguir el criterio habitual: la educación y el sentido común.

  • El patinaje es un medio de transporte similar a la bici y otros VMU en el caso de cascos urbanos que, además de la habilidad estado de forma necesarios, requiere el conocimiento de las normas de circulación, el sentido común, y la aplicación de unas medidas de seguridad lógicas (visibilidad, iluminación y protecciones)
  • El patinaje es un medio de transporte sostenible y ecológico. El combustible son nuestras calorías. 

Dado que son las costumbres las que llevan a los cambios en la percepción de los otros y los normativos, el incremento del uso de los patines, la educación vial y el respeto por parte de los patinadores a peatones y otros vehículos, dando visibilidad a las incoherencias de las ordenanzas.