Cabeza sólo tienes una

Nos llama la atención la cantidad de veces que nos preguntan si el casco es obligatorio en las clases de patinaje.

Es más curioso aún que te lo pregunten los adultos cuando se apuntan a las clases y llevan a sus hijos con él, además de las protecciones (muñequeras, coderas y rodilleras)

Los riesgos de lesión son mayores en los adultos por el mayor peso, la mayor altura, y la menor elasticidad de los huesos.

En el caso de los niveles de iniciación es necesario tener en cuenta que, debido a la menor velocidad, las caídas son más a plomo. Y en el caso de tratarse de una caída ante un exceso de velocidad, por pánico o incapacidad para frenar, suele ser descontrolada.

Las personas que tenemos experiencia en el patinaje también nos caemos. La diferencia radica en que normalmente son caídas en movimiento y con velocidad suficiente para deslizar. Por ello, en nosotros es más habitual que caigamos deslizando sufriendo quemaduras. Las cuales no son graves con el cuidado adecuado.

No obstante, incluso deslizando somos muchos los que hemos golpeado con el casco en el asfalto y sentido los efectos del golpe. Somos conscientes de lo que el casco nos ha librado en bastantes ocasiones y, cuando se nos olvida ponérnoslo, pronto lo buscamos ante la sensación de extrañeza e inseguridad.

Además de ser poco probable que nos caigamos a poca velocidad, los patinadores con experiencia tenemos desarrollado cierto control del cuerpo que nos lleva caer evitando las zonas más sensibles.

El casco no sólo te protege de los golpes en la cabeza. Amortigua el rebote y minimiza el riesgo de posibles lesiones cervicales. Las caídas descontroladas de quienes os iniciáis son imprevisibles en cuanto a los lugares de impacto.

Si lo exigimos es porque hemos visto golpes que se han quedado en nada gracias a llevar la cabeza protegida. Si en los eventos populares y competiciones es obligatorio, las razones para su uso están más que justificadas.

Cabeza sólo tenemos una, y aunque resulte incómodo en los inicios, el casco no molesta tanto como para arriesgar lo que no tiene repuesto.

El debate sobre si la cabeza es tuya y haces lo que quieres con ella no tiene argumentos suficientes si tienes en cuenta que, si te quedas tonto o dependiente seremos toda la sociedad la que tengamos que pagar el precio de tu libertad para hacer lo que te dió la gana.

Existen multitud de modelos de casco y precios.

En el caso de la iniciación al patinaje te recomendamos los de bici y, por supuesto, con el sello de certificación.