El patinaje, un deporte sin edades ni clases sociales

Que el deporte no tiene edades está más que demostrado por todas aquellas personas que practican los suyos preferidos hasta que llega el inevitable día de abandonarlo todo.

Que para practicar algunos de portes a cualquier edad sólo hay que querer, no tener la mala suerte de una lesión o enfermedad que lo impida, y los ingresos suficientes es obvio. 

Que hay deportes que requieren una buena capacidad económica o padrino es una pena porque hay muchas personas que serían campeonas y nos harían disfrutar.

El patinaje es un deporte que supera estas barreras. 

  • Dejando aparte las especialidades y los niveles de competición, las lesiones son mínimas con una técnica correcta y las protecciones adecuadas.
  • Se puede aprender a patinar a cualquier edad y disfrutar de los parques y ciudades sobre ruedas.
  • Al no tener impacto sobre las articulaciones es adecuado incluso para personas con lesiones (dentro de la prescripción médica).
  • Ofrece más posibilidades que correr por su versatilidad y variedad de disciplinas. Cuando los runners se conviertan en rollers...
  • El patinaje es asequible a cualquiera con independencia de su clase social.

Unos patines de gama media - alta son para toda la vida. Su mantenimiento es barato. No necesitas ropa especializada. Las protecciones y el casco son de larga duración. Si no puedes, no hace falta viajar ni salir de tu ciudad para patinar.

En el mundo de los rollers no tenemos clases sociales.

El alto directivo de una compañía de telecomunicaciones, el gestor de las inversiones de las acaudaladas familias del barrio de Salamanca, y el parado de Entrevías llevan exactamente los mismos zapatos con ruedas. No hay charol, pieles ni alpargatas.

  • Medias naranjas y limones que hace unos meses descubrieron la mentira de la otra mitad.
  • Solteros eternos por decisión personal.
  • Parejas de todas las combinaciones posibles, algunas de más de dos, que deciden hacer algo tras años de enamoramiento y sofá.
  • Rufianes, de esos que ya no triunfan en la discoteca ni el bar por su edad, se convierten en exóticos por patinar.
  • Mentes de tendencia adictiva a las que patinar se convierte en la droga sustituta de las demás.
  • Carnes sueltas y bailonas que quieren ponerse duras o borrarse, como las de alguna foto.
  • Maduros y maduras con el síndrome de Peter Pan.
  • Parados sin tiempo libre y nada que buscar.

Los rollers tenemos la suerte de poder divertirnos con nuestro deporte favorito durante todo el año, sin guetos, "urbas" privadas, ni clases sociales.


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